Vitoria. La policía del estado brasileño de Espirito Santo no volvió a trabajar el sábado, a pesar de que el gobierno anunció horas antes que había llegado a un acuerdo con los oficiales para poner fin a una semana de huelga que ha provocado un fuerte aumento de los asesinatos.

La mayor parte de la violencia se ha producido en las zonas pobres de Vitoria, la capital del estado que está rodeada de playas y donde tiene una fuerte presencia la industria petrolera, minera y portuaria.

Las calles de Vitoria estaban tranquilas el sábado tras la llegada a Espirito Santo de más soldados y policías federales de élite. Se esperaba durante la jornada el arribo de más de 4.000 efectivos para reforzar un despliegue inicial de 1.200 soldados.

Funcionarios del estado ubicado al norte de Río de Janeiro dijeron a periodistas el viernes que habían llegado a un acuerdo con representantes de la policía para que los patrullajes se reanudaran a las 7:00 de la mañana (0900 GMT). Pero familiares de los oficiales dijeron a Reuters que no había tal acuerdo.

Gustavo Tenorio, un portavoz de la Secretaría de Seguridad de Espirito Santo, dijo que el ministro de Defensa Raúl Jungmann y el fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, estarán en Vitoria el sábado para ayudar a avanzar en las negociaciones.

"Llegamos a un acuerdo anoche con las asociaciones policiales para que vuelven a trabajar hoy (sábado), pero eso no sucedió", dijo Tenorio. "Continuamos trabajando en este problema", añadió.

Tenorio dijo que más de 700 policías se enfrentan a posibles cargos de insurrección por no trabajar, lo que podría llevarlos a la cárcel. Funcionarios dijeron a última hora del viernes que si la policía volvía a sus labores no se presentarían cargos contra ningún oficial.

Jungmann dijo al portal de noticias UOL que los policías en huelga "estaban contribuyendo al aumento de la delincuencia" y que "lo sepan o no, están del lado de los criminales que están matando ciudadanos".