La Paz. Policías de las ciudades bolivianas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, las tres más importantes del país, siguen confinados en sus cuarteles en protesta ante la negativa del gobierno del presidente Evo Morales de examinar un alza salarial.

Cientos de policías de bajo rango se mantienen replegados en sus unidades y se niegan a patrullar las calles hasta que sean atendidas sus demandas salariales.

El representante de la Defensoría del Pueblo, Gregorio Lanza, dijo a periodistas en la Paz que las autoridades gubernamentales y los directivos de la Asociación Nacional de Suboficiales, Sargentos, Clases y Policías (ANSSCLAPOL), reinstalaron la mesa del diálogo sobre el alza salarial.

"La Defensoría del Pueblo valora profundamente que se hayan abierto nuevamente las condiciones del diálogo y creo que es un signo de madurez de ambas partes", expuso.

Añadió que la Defensoría del Pueblo confía en concretar una propuesta que responda a las necesidades de los policías de baja graduación.

Sostuvo que la Defensoría del Pueblo, en calidad de veedor, seguirá muy de cerca el desarrollo del diálogo, tomando en cuenta que el objetivo es acercar a las partes en conflicto.

Lanza confió en el papel de la Defensoría del Pueblo para allanar el camino a una solución del conflicto.

A su vez, diputados y senadores del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) calificaron como una acción política el repliegue de policías de baja graduación.

El dirigente de la Asociación Nacional de Suboficiales, Sargentos, Clases y Policías (Anssclapol), Javier Quispe, dijo que esperan respuestas a sus demandas.

Quispe advirtió que la medida podría ampliarse a las nueve capitales del país e incluir el apoyo de las esposas de los uniformados en caso de que persista la falta de acuerdos.