Madrid. Luego del boicot al que fue sometido por parte de varios países latinoamericanos —con excepción de Perú y Colombia— el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, llegó a Madrid.

Para evitarle problemas al jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, prefirió marginarse del encuentro entre la Unión Europea y América Latina, y sólo asistió a la firma del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y la UE.

Según Zapatero, “cuenta mucho” la postura que tengan los socios de esta región para analizar si Honduras está en condiciones de reincorporarse a los foros internacionales. Después de conversar con buena parte de los presidentes de estos países, Zapatero destacó que tienen una posición “bastante inequívoca y clara” en favor de Honduras. Sin embargo, agregó que Porfirio Lobo debe aún dar “muestras” de su voluntad de restablecer el orden institucional para reincorporarse al sistema internacional después del golpe militar que derrocó a Manuel Zelaya.

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, defendió la legitimidad del gobierno de Lobo, al igual que el presidente de Guatemala, Álvaro Colom. El único que no lo reconoce de la región es Daniel Ortega, de Nicaragua.