Lisboa. El primer ministro portugués, José Socrates, podría remodelar pronto su gobierno, informaron este sábado diversos medios, pero no estaba claro si el ministro de Finanzas se vería afectado por los cambios en mitad de una crisis de deuda.

El ministro de Exteriores, Luis Amado, la titular de Sanidad, Ana Jorge, y el responsable de Obras Públicas, Antonio Mendonca, son los que más suenan en la remodelación que se prevé entre la aprobación de los presupuestos de 2011, cuya último trámite es el 26 de noviembre, y las elecciones presidenciales de enero, según varios diarios.

En cuanto al ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, que autorizó el presupuesto austero diseñado para recortar el déficit fiscal el próximo año y despejar las dudas de los inversores sobre la solvencia portuguesa, la mayoría de los medios coincidían en que sería difícil sustituirle en mitad de la actual crisis.

La endeudada Portugal sufrió una pronunciada pérdida de confianza de los inversores en las últimas semanas después de que las inquietudes sobre otros débiles países de la eurozona como Irlanda se intensificaran antes de que la isla acordara negociar un plan de ayuda financiera europeo para sus bancos.

"Teixeira dos Santos está en el punto de mira, pero hay dudas en el seno del ejecutivo de que Socrates se deshaga de su ministro de Finanzas", dijo el influyente diario Publico.

"No sólo es porque sea el responsable del presupuesto, sino por su relación personal", dijo.

En un artículo denominado "Remodelación sólo después de la aprobación del presupuesto", el diario "i" dijo: "Teixeira dos Santos continúa como ministro de Finanzas. La ejecución del presupuesto es la principal prioridad del gobierno".

No obstante, el Diario de Noticias dijo que había presión en el Partido Socialista para que Socrates sustituya a Teixeira dos Santos y que el titular de Economía, José Vieira da Silva, podría ocupar su lugar.

Una portavoz del gobierno declinó hacer comentarios.

Teixeira dos Santos quedó en el punto de mira este mes cuando dijo que Portugal podría tener que recurrir a la ayuda exterior si los intereses de los bonos soberanos subían por encima del 7%. Cuando sobrepasaron brevemente esa cifra, el gobierno se apresuró en convencer a los inversores de que no tenía intención de pedir ayuda.