Madrid.Los conservadores españoles del Partido Popular (PP) esperan ganar cómodamente las elecciones generales de noviembre, presentándose a sí mismos como un grupo moderado que reactivará a la alicaída economía, pero no se pueden permitir la autocomplacencia.

El PSOE, del presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero -en desventaja por al menos 7 puntos en los sondeos contra el PP de Mariano Rajoy- está pagando el precio de gestionar mal una severa desaceleración económica en una profunda crisis de deuda en la zona euro.

Eso debería darle al principal partido de la oposición una mayoría parlamentaria en las elecciones de noviembre, pero esta quizás no sea lo suficientemente grande como para gobernar el país sin ayuda de otros partidos.

Al PP, la táctica utilizada en mayo de "esperar que la tormenta financiera arrastre el cadáver de Zapatero", -en palabras de un destacado diputado de la oposición-, le permitió ganar unas históricas elecciones locales en las que los socialistas perdieron a más de la mitad de sus votantes.

Pero eso no será suficiente para las elecciones generales, en las que Rajoy se enfrenta al carismático ex ministro del Interior, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, cuyo propio reto es distanciarse de un Zapatero políticamente agotado.

"Para ganar van a tener que decir un poco más que el PSOE lo ha hecho muy mal", opinó Juan Diez Nicolás, analista político de Análisis Sociológicos, Económicos y Políticos.

"Ahora llega el momento de que Rajoy explique cuál es el proyecto en el que pretende sacar a España de su difícil situación, más allá de (...) 'hay que crear empleo' o 'actuar con determinación", dijo el diario El País en un editorial.

Esta semana, un sondeo oficial mostró que aunque la mayoría considera que el PP gestiona mejor el empleo y la economía, al propio Rajoy le va peor que a Rubalcaba en cualidades como eficacia, capacidad de diálogo e incluso honestidad.

Un colapso del mercado inmobiliario ha dejado a más de uno de cada cinco trabajadores en el desempleo, y a la mayoría de los hogares con una enorme deuda, mientras el sistema bancario está sometiéndose a una profunda reestructuración para reforzar su capital.

Bajo la intensa presión dentro de su propio partido y fuera de él, Zapatero anunció el viernes el adelanto electoral a noviembre, cuatro meses antes de la fecha prevista. No volverá a ser candidato.
Rajoy ha prometido un programa político moderado y mantener el gasto social.

"Veremos si puede cumplir este último punto", dijo el diario de tendencia conservadora El Mundo en un editorial el sábado.

Respecto a la "madurez" de los españoles a la hora de aceptar recortes en el gasto social, eso es algo que analistas políticos cuestionan.

"La gente quiere cambio, porque Zapatero ha arruinado la marca PSOE, pero a pesar de ello confía más en el candidato Rubalcaba que en el candidato Rajoy", dijo el columnista Josep Ramoneda en el diario El País.