Lima. La precandidatura presidencial del exministro peruano Daniel Urresti se encuentra en peligro debido al proceso judicial involucrado como presunto autor del asesinato del periodista Hugo Bustios en 1988.

El general en retiro, quien se autoproclamó como precandidato presidencial del oficialista Partido Nacionalista, enfrenta ese juicio donde han desfilado una serie de testigos del crimen contra el hombre de prensa cometido por militares en un cuartel de la ciudad surandina de Huanta, ubicada a 504 kilómetros al sur de Lima.

Urresti es acusado de ser el presunto autor del crimen por el fiscal superior encargado del caso, Luis Landa, quien ratificó ante el tribunal de justicia peruano su pedido de condena de 25 años de cárcel.

Durante la audiencia pública, donde se ventila este caso contra el exministro, el fiscal sustentó sus acusaciones y adicionalmente, pidió a los magistrados de la corte que se le imponga un pago de reparación civil de 156.000 dólares.

El representante del Ministerio Público cuenta con varios testigos presenciales del hecho de sangre que, 25 años después de este crimen, ha colocado entre la espada y la pared al virtual candidato presidencial, para las elecciones del 10 de abril del 2016.

La respuesta del exgeneral fue la negación a los señalamientos del fiscal y aseguró que no existen pruebas que lo involucren al asesinato de Bustios, quien al momento de ser asesinado investigaba la muerte de un grupo de campesinos.

Precisó que las autoridades judiciales de la Sala Penal Nacional deben demostrar las acusaciones que se tejen en contra de su persona porque él se considera inocente del cargo que se le atribuye.

Urresti se quejó de que por más de ocho años lo acusaron de ser el autor inmediato del crimen del hombre de prensa y, ahora, le cambiaron la acusación por el delito de autor mediato (intelectual) de este hecho de sangre.

Durante la última audiencia pública de la víspera, una de las testigos de este crimen reconoció al exministro, quien en 1988 cumplía una misión militar en Huanta como jefe de inteligencia en esa zona, con el sobrenombre de capitán "Arturo" .

Isabel Rodríguez, una campesina de Huanta, detalló que "he visto disparar al capitán 'Arturo'. Lo hacía desde la derecha"  al recordar la forma como fue asesinado Bustios, en complicidad de otros dos militares quienes utilizaban los sobrenombres de "Centurión" y "Ojos de Gato".

La testigo, quien se presentó por primera vez ante el tribunal de justicia para dar sus declaraciones, ratificó ante las autoridades judiciales que fue el exministro quien participó directamente en este hecho de sangre.

Rodríguez también acusó a Urresti de que valiéndose de su condición de jefe de Inteligencia del cuartel militar de la localidad abusó de ella sexualmente en dos ocasiones, después de amenazarla de muerte a ella y a toda su familia.

En medio de lágrimas por el choque emocional que experimentó la mujer en la audiencia judicial, expresó ante el juez que ella nunca se olvidará del rostro, su nariz, sus cejas y sus labios del exmilitar después de la violación que sufrió dos días después del crimen de Bustios.