Las recientes elecciones en Nicaragua, en las que fue reelecto el presidente Daniel Ortega, no fueron transparentes y adolecieron de irregularidades, lo que reduce la confianza de Estados Unidos en sus resultados, afirmó este jueves un portavoz del Departamento de Estado.

"Seguimos muy preocupados por las irregularidades en el proceso electoral nicaragüense" del domingo pasado, dijo el vocero Mark Toner en un comunicado. "Las elecciones (...) no fueron transparentes", indicó.

Toner sostuvo que observadores internacionales han señalado que "el proceso electoral se vio afectado por significativas irregularidades".

Washington comparte las preocupaciones de la Unión Europea, que denunció la falta de transparencia de las autoridades electorales, y de la Organización de Estados Americanos (OEA), que observó irregularidades durante los días previos y durante el sufragio.

"Todos estos hechos (...) reducen nuestra confianza en el resultado de las elecciones", aseguró Toner.

Daniel Ortega fue reelecto por un nuevo período de cinco años y su Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) logró una amplia mayoría en el Congreso, que le alcanza inclusive para reformar la Constitución.

El gobierno de Barack Obama había mostrado su preocupación antes de las elecciones por la falta de acreditación como observadoras de organizaciones locales, las dificultades de los votantes para obtener documentos de identificación y la amenaza de las autoridades de descalificar a candidatos, entre otros asuntos. Estados Unidos lamenta cualquier pérdida de vida que pueda derivarse de hechos violentos tras las elecciones, manifestó Toner.

Al menos cuatro personas han muerto y varias han resultado heridas en los últimos días por disturbios y enfrentamientos entre opositores y partidarios del presidente Ortega.

"Estados Unidos se mantiene comprometido con la defensa de la democracia y los derechos humanos, y urgimos al gobierno de Nicaragua a hacer lo mismo", dijo el portavoz del Departamento de Estado.

Washington mantendrá su apoyo a la sociedad civil nicaragüense y la promoción de los derechos humanos "ahora y en los años venideros", agregó.

Canadá. El gobierno canadiense expresó su preocupación, por lo que calificó de "graves lagunas" que a su juicio "mancharon" las elecciones del domingo en Nicaragua.

Estas elecciones mantuvieron al frente del gobierno al presidente sandinista Daniel Ortega, que había sido autorizado

tras una controvertida decisión de la Corte Suprema a buscar un segundo mandato, contrariamente a lo que prevé la Constitución nicaragüense.

En un comunicado, la secretaria de Relaciones Exteriores responsable de las Américas, Diane Ablonczy, se manifestó "preocupada por los informes de los observadores nacionales e internacionales según los cuales graves lagunas mancharon el proceso electoral".

Ortega fue proclamado vencedor de la elección presidencial con cerca de 63% de los votos, lo que le dará a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSNL), cerca de 60 de los 90 escaños de la Asamblea Legislativa, según proyecciones.

Ablonczy admitió que las elecciones "se desarrollaron, en gran parte, en calma y de manera pacífica", pero también se hizo eco de las inquietudes expresadas por las misiones de observación de la Unión Europea y de la OEA sobre presuntas irregularidades antes y durante las elecciones.

Empañar. El Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua acusó ayer a los opositores del reelecto presidente Ortega, de promover manifestaciones y "fabricar" pruebas de supuestas irregularidades para deslegitimar el triunfo del mandatario en los comicios del pasado domingo.

El CSE apuntó a la Alianza del Partido Liberal Independiente (PLI, derecha), que encabezó el candidato presidencial Fabio

Gadea, a la que acusó de llevar a cabo un "plan boicot" porque "los resultados electorales oficiales le han sido desfavorables".

Según la autoridad electoral, los opositores del PLI "se están dando a la tarea de fabricar centenares de actas de escrutinios alteradas y boletas electorales falsificadas, con la finalidad de sembrar confusión en la ciudadanía" sobre la transparencia del proceso.