Excelsior.com.mx. En tan sólo 20 años, la tasa de suicidios en México se duplicó, especialmente entre los hombres jóvenes, lo cual es una cifra preocupante, debido a que tres de cada cuatro padecían depresión, tenían un excesivo consumo de alcohol o abuso de drogas.

Ante el aumento de ese problema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) delineó una guía preventiva, la cual dará a conocer en la Ciudad de México los días 21 y 22 de octubre próximos, al presentar el Informe Mundial de Prevención del Suicidio.

En entrevista con Excélsior, la directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, María Elena Medina Mora, explicó que el suicidio “es doloroso y triste, porque afecta a los jóvenes y por eso nos preocupa; pero también sabemos que con acciones estratégicas que han sido efectivas en otros países, tenemos muchas posibilidades de reducir su prevalencia”.

Mientras en 1990 la tasa de suicidio era de 2,2%, en 2011 subió a 4,9%, y del total de esos sucesos trágicos 80% fue cometido por hombres y 19% por mujeres, quienes a pesar de ser las que más intentan quitarse la vida, son más los varones que se matan.

Por ello, la directora del Instituto Nacional de Psiquiatría advirtió que “es un problema que tenemos que atender, pues a pesar de que México empezó con tasas muy bajas, es un fenómeno dinámico y está creciendo”.

Explicó que el suicidio ha aumentado porque las enfermedades mentales como la depresión han crecido, así como el abuso del alcohol, los cuales son factores que influyen en que más jóvenes opten por suicidarse más que hace 20 o 30 años.

Por ello, enfatizó que es necesario tener cerca una guía de prevención, ya que el suicido es prevenible, pero “a veces los papás piensan que son problemas de la adolescencia y no les dan importancia y por ello hay que atenderlo, “porque se deprimen y los jóvenes no llegan a tratamiento, entonces no tratarlo es lo que nos ocasiona el incremento del suicidio”.

Detalló que si comparan las tasas de los intentos, es dos veces mayor en jóvenes que por cada adulto, de modo que eso lo convierte en un fenómeno que preocupa y hay grupos más vulnerables donde tienen que actuar con mayor intensidad, como los migrantes de retorno, víctimas de violencia, jóvenes y familias afectadas por las crisis sociales.