Buenos Aires. La presidenta argentina, Cristina Fernández, acusó este martes a sus rivales políticos de alentar la toma de tierras y de fomentar las ocupaciones violentas en las que al menos tres personas murieron en la última semana.

Los enfrentamientos entre los ocupantes de los terrenos en un parque en Buenos Aires y vecinos del sector han dominado las noticias y se convirtieron en el mayor desafío de Fernández desde que en octubre murió su esposo y consejero, el ex mandatario Néstor Kirchner.

Las escenas de jóvenes arrojando piedras y palos contra las tiendas precarias instaladas en un parque ubicado en un barrio pobre de la capital argentina son muy incómodas para Fernández, una líder con ideas de centro izquierda cuyo principal apoyo proviene de la clase obrera y pobre.

"No es que se desmadró, esto se apadrinó que es diferente", dijo Fernández a seguidores.

La violencia en Villa Soldati, un distrito en el sur de la capital, fue seguida esta semana por varias otras ocupaciones ilegales en Buenos Aires.

"Desde el primer día en que me tocó gobernar la República Argentina comenzaron prolija y puntillosamente a ponerme piedras en el camino", dijo la presidenta, quien se prevé que competirá por la reelección en octubre del 2011.

Los ocupantes ilegales que exigen viviendas comenzaron a trasladarse desde la semana pasada al segundo mayor parque de la ciudad y ya hay casi 6.000 personas acampando en el sitio, según cifras oficiales.

Algunos de ellos dicen que fueron sacados a la fuerza de sus viviendas en barriadas pobres porque no podían pagar sus alquileres de unos US$100 al mes, en momentos en que se estima una inflación de entre 25% a 30% para este año, según proyecciones privadas.

Fernández frecuentemente resalta los esfuerzos de su gobierno para redistribuir la riqueza en la tercera mayor economía de América Latina, pero sus críticos dicen que los disturbios son una señal de la desigualdad en los ingresos y de la negligencia estatal para mejorar las áreas pobres.

Analistas políticos dicen que aún es demasiado pronto para determinar si los disturbios pueden afectar la popularidad de Fernández, que tras la muerte de su marido subió a más de 50%, desde 35%.

Ministros de su gabinete han acusado al alcalde opositor de Buenos Aires, Mauricio Macri, de manejar la situación incorrectamente.

El jefe del Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, ha vinculado la violencia en Villa Soldati al ex presidente Eduardo Duhalde, un político de una facción opositora del mismo gobernante partido Peronista. Duhalde lo ha negado.