Buenos Aires. La presidenta argentina, Cristina Fernández, consideró este jueves a Inglaterra una "burda potencia colonial en decadencia" por haberse negado a discutir la soberanía de las Islas Malvinas, actualmente bajo gobierno británico.

Casi 30 años después de que los países se enfrentaran en una guerra de 10 semanas por las islas del Atlántico sur, el archipiélago sigue siendo un fuerte símbolo nacional en Argentina, y Fernández suele reiterar el reclamo del país por su soberanía.

"En el siglo XXI siguen siendo (el Reino Unido) una burda potencia colonial en decadencia, porque el colonialismo es algo antiguo además de injusto", dijo Fernández, quien buscaría su reelección en los comicios presidenciales de octubre.

Pero el Reino Unido argumenta que sólo aceptará negociaciones por la soberanía de las islas si los residentes de ese territorio lo desean.

"Mientras las Islas Malvinas quieran ser territorio soberano británico, van a permanecer territorio soberano británico, punto final", dijo el miércoles el primer ministro David Cameron en respuesta a una pregunta en el Parlamento.

Fernández rechazó sus comentarios y los consideró "un gesto de mediocridad y casi de estupidez".

La presidenta argentina, de centroizquierda, tuvo su cuna política en la Patagonia, donde el sentimiento nacionalista hacia las islas -que están a muy corta distancia- es especialmente fuerte.

A principios de la semana, Fernández le entregó un documento nacional de identidad al hijo de un veterano británico de la guerra de Malvinas, que nació en las islas y celebró su decisión de pedir la ciudadanía argentina.

Las tensiones diplomáticas por las islas han aumentado en los últimos años por la exploración de petróleo en altamar.

Varias empresas de exploración de crudo están perforando en las aguas cercanas a las islas, pero las pruebas todavía no establecieron si hay suficientes cantidades de petróleo viable para justificar la inversión en infraestructura.