Buenos Aires. Argentina celebrará este domingo una inédita elección primaria, un test clave que dará indicios sobre si algún líder opositor será capaz de frustrar la apuesta por la reelección de la presidenta Cristina Fernández.

La mandataria peronista lidera por amplio margen los sondeos para la elección general de octubre, pero analistas afirman que la primaria del domingo permitirá medir con precisión la opinión de los argentinos sobre su gobierno, luego de varias votaciones locales en las que la oposición mostró fuerza en regiones importantes.

La primaria fue ideada para que los partidos seleccionaran sus candidatos a presidente, pero las agrupaciones políticas los escogieron previamente, por lo que la votación del domingo funcionará como una selección de postulantes, que deben sacar más de un 1,5% de los sufragios para poder participar de las presidenciales de octubre.

Por ello, al participar directamente los mismos postulantes que competirán en octubre, la primaria es vista como una previa de las elecciones generales o, incluso, como una suerte de monumental encuesta de opinión.

"Esto va a ser casi como una pre-elección presidencial", dijo a Reuters la analista política Graciela Romer.

Un sondeo de la encuestadora local Management & Fit, hecho en julio, mostró que la mandataria tiene un 38,3% de intención de voto, seguida por Alfonsín con un 15%.

¿Sin contrincantes? "Nosotros no vemos que exista por el momento una fuerza alternativa que pueda poner en riesgo la reelección de Cristina Fernández, al día de hoy", agregó Romer.

Fernández busca obtener al menos un 40% de los sufragios el domingo, en una votación para la que están inscritas casi 29 millones de personas.

Ese porcentaje es clave ya que en la elección de octubre sería suficiente para que la mandataria evite un balotaje si le saca al menos 10 puntos porcentuales a su inmediato contrincante.

Con un 45% de los sufragios ganaría su reelección directamente en la primera vuelta, según las normas electorales locales.

Expectativas opositoras. Los candidatos opositores, que están fragmentados, buscan alcanzar el domingo la segunda posición con una ventaja clara, ya que esperan que el segundo mejor colocado logre unificar en octubre el voto anti Gobierno.

El diputado socialdemócrata Ricardo Alfonsín y el ex presidente Eduardo Duhalde, del peronismo opositor, son considerados los dos principales opositores.

La presidenta Fernández tiene altos índices de aprobación a su gestión gracias a la expansión de la economía del país y a una ola de simpatía popular tras la muerte de su antecesor y marido, Néstor Kirchner. Fernández también se benefició con las luchas entre opositores.

Los partidarios de Fernández afirman que la mandataria demostrará que es electoralmente imbatible en primera vuelta, pese a que los candidatos oficialistas sufrieron severas derrotas en las elecciones para gobernador en la central provincia de Santa Fe y en la capital argentina.

Un sondeo de la encuestadora local Management & Fit, hecho en julio, mostró que la mandataria tiene un 38,3% de intención de voto, seguida por Alfonsín con un 15%.

Los partidarios de Fernández tienen menos incentivo para participar en la primaria que los opositores que buscan consolidarse como alternativa de poder, dijo el analista político Enrique Zuleta Puceiro.

"Quienes van a participar son más gente de oposición, que tiene incentivo. Hay una suerte de competencia opositora para ver quién es el líder y no hay muchos incentivos para el oficialismo", dijo el analista.

"Hoy por por hoy existe la posibilidad que estas internas abran un clima de expectativa, porque Cristina (Fernández) no llegue al 40%. En octubre superaría el 40%, pero hoy no es octubre", concluyó.