En el discurso con el que celebró su reelección, Fernández dio pocas pistas sobre sus futuros planes. Pese a ello, hizo un elíptico llamado a contener demandas salariales, en momentos que una elevada inflación levanta presiones de sindicatos.

"Un mundo turbulento, difícil, complejo que exige que todos depongamos parte de nuestras aspiraciones para poder lograr que el conjunto pueda realizarse y no sólo los sectores", apeló Fernández.

El analista político Jorge Raventos, un sociólogo crítico del gobierno, dijo que pese al llamado de la mandataria, "le resultará arduo al gobierno conseguir un sindicalismo dócil".

Fernández -que iniciará su segundo mandato el 10 de diciembre- debe anunciar en las próximas semanas quiénes serán los integrantes de su futuro gabinete, en el que tiene que reemplazar al ministro de Economía, Amado Boudou, electo vicepresidente.

Los analistas creen que la rápida designación de un equipo económico experimentado llevaría tranquilidad a los mercados financieros, que en las semanas previas a la elección asistieron a una impetuosa demanda de dólares para fugarlos del país, avivando una creciente presión sobre las reservas del Banco Central y el peso.

Hacia dentro del gobierno, partidarios de políticas amigables con la inversión extranjera libran una solapada batalla con sectores más proteccionistas por el futuro control de la economía, según analistas.

"Yo quiero convocar a todos los argentinos a la unidad nacional, a que no nos distraigan con enfrentamientos inútiles (...) Cuenten conmigo para seguir profundizando un proyecto", dijo Fernández al hablar, emocionada, ante sus seguidores.

El amplio apoyo a Fernández convirtió a la mandataria en la más votada en la historia de la democracia argentina desde 1973, cuando Juan Perón, fundador de su partido, obtuvo más del 60% para llegar a su tercer período de gobierno.

En un tormentoso primer mandato, la presidenta argentina mantuvo una dura puja con el poderoso sector rural y entabló una batalla con el mayor conglomerado de medios del país, el Grupo Clarín.

En las elecciones de medio término del 2009, con la economía golpeada por la crisis global, perdió la mayoría del Congreso, pero su popularidad remontó gracias al crecimiento de la actividad y a la súbita ola de compasión popular tras la muerte de Kirchner en octubre del 2010.

La victoria electoral también dará al peronismo el Gobierno de unas 18 provincias argentinas, de un total de 24 unidades políticas en que se divide el país.