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Presidenta argentina pone sello propio frente a ola de compasión popular
Viernes, Noviembre 26, 2010 - 15:39

Cuando la situación vuelva a la normalidad, luego del fallecimiento de Kirchner, Cristina Fernández deberá enfrentar mayores presiones por la alta inflación, que podría aumentar las tensiones entre los sindicatos y los empresarios por demandas salariales.

Buenos Aires. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, está tomando una postura más pragmática en la política del gobierno tras la muerte de su marido, Néstor Kirchner, quien era considerado el político más poderoso del país.

Vestida de negro mientras lamenta la muerte de su consejero más cercano, Fernández está recibiendo una ola de compasión popular, que levantó su popularidad en las encuestas y complicó a sus rivales a poco menos de un año de las elecciones presidenciales de octubre de 2011.

La muerte de Kirchner y varias decisiones políticas de Fernández que vinieron después mejoraron los precios de los activos argentinos. El bono denominado en dólares Discount subió un 4,3% desde la muerte del ex presidente el 27 de octubre.

Pero un año es mucho tiempo en el mundo político de Argentina, y una vez que la compasión popular comience a desvanecerse, Fernández enfrentará mayores presiones por la alta inflación, que podría aumentar las tensiones entre los sindicatos y los empresarios por demandas salariales.

Por ahora, ella parece decidida a resaltar su autoridad en un gobierno en el cual su marido y predecesor jugaba un rol central, especialmente en el diseño de la política económica.

Algunos escépticos ven a su reciente pedido de ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) para mejorar la calidad de las desacreditadas estadísticas de inflación del país como un método para frenar la mejor arma que la oposición tiene contra ella.

Pero la apertura al FMI sugiere que Fernández se está inclinando por políticas a las que Kirchner se hubiese resistido.

"Es una señal, un mensaje de que tal vez Cristina va a venir con un enfoque un poquito más abierto, un poquito más de aceptar ciertas reglas del mundo", dijo el analista político Manuel Mora y Araujo. "Bajo los años de Kirchner, Argentina quería ser un país que jugaba solo".

Kirchner, que era uno de los principales candidatos para las elecciones del año próximo, pagó la deuda de Argentina con el FMI en el 2006 y dijo que jamás le pediría dinero otra vez.

Estilo combativo. Mordaz y directa, Fernández era más conocida que Kirchner en la política nacional cuando fue electo presidente luego de la crisis económica de 2001-2002, que hundió a millones de argentinos en la pobreza.

Al igual que Kirchner, la ex senadora tiene un estilo combativo, condimenta sus discursos con críticas a rivales y hace referencia al pasado militante de la pareja como miembros de la Juventud Peronista, grupo que forma parte del partido al que ella pertenece.

Esas palabras son bien recibidas por los kirchneristas fervientes, pero aliena a los votantes moderados de clase media.

A pesar de que Fernández no ha dicho que planea presentarse a una reelección, analistas políticos dicen que podría estar mostrando mayor pragmatismo con el objetivo de alcanzar el 40% mínimo necesario para ganar la elección en primera vuelta.

Su tasa de aprobación subió al 56% tras la muerte de Kirchner, desde el 35% previo, de acuerdo con una encuesta realizada por Management & Fit. Otros sondeos mostraron resultados similares.

"Si ella modera un poco el discurso, ella también tiene el gran viento a favor de no tener oposición del otro lado que pueda articular nada", dijo Mariel Fornori, directora de Management & Fit.

La muerte de Kirchner desequilibró a los opositores de la pareja, especialmente a peronistas disidentes que se opusieron a Kirchner como líder del movimiento peronista.

Un miembro importante de los llamados peronistas federales, el ex piloto de carreras Carlos Reutemann, se alejó de la facción diciendo que "no todos los sectores políticos respetaron el luto de la presidenta".

Legado político. La apertura de Fernández al FMI esta semana fue aún más sorprendente porque sucedió días después del triunfal anuncio de que retomarán las negociaciones con el Club de París para pagar la deuda de unos 6.500 millones de dólares sin la supervisión de ese organismo.

Pero Fernández prometió honrar el legado político de Kirchner, y se espera que la decisión de reconocer la controversia sobre los datos oficiales de inflación no genere grandes cambios.

"Es poco probable que el Gobierno reconozca en el corto plazo que la inflación es más alta que lo que muestran las estadísticas oficiales", escribió Carola Sandy del Credit Suisse.

Se espera que la economía de Argentina crezca un 9 por ciento este año, dándole a Fernández una ventaja sobre potenciales candidatos de la oposición, pero la inflación de dos dígitos impulsará fuertes demandas cuando comiencen las negociaciones salariales en marzo.

Fernández anunció un pago especial a jubilados para fin de año al sentir la presión de la suba de precios de los alimentos y, tal vez preocupada por la inestabilidad social, pidió la semana pasada un pacto social entre sindicatos y empresarios.

"Vamos todos al diálogo tripartito pero con un Estado que oriente", dijo.

Esa voz conciliatoria puede tener aceptación con muchos votantes que se sentían alienados por Kirchner.

"Nestor era todo enfrentamiento (...) Ahora no está, y se abre todo", dijo Jorge Suárez, 51 años, un vendedor de préstamos sentado frente al palacio presidencial.

Autores

Reuters