Río de Janeiro. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, entró este lunes en una semana crucial de su joven mandato, en momentos en que su gobierno lucha por contener un escándalo que afecta a su jefe de gabinete y que podría alterar su agenda de reformas.

Revelaciones sobre un aumento del patrimonio de Antonio Palocci, el principal negociador del gobierno y una autoridad económica clave, acabaron abruptamente con la luna de miel política de Rousseff tras casi cinco meses de mandato.

Una envalentonada oposición pide que Palocci explique un supuesto aumento de 20 veces de su riqueza personal durante su período como diputado federal, entre 2007 y 2010, y está presionando para que el Congreso inicie una investigación.

Aunque es improbable que eso suceda dadas las amplias mayorías de Rousseff en ambas cámaras del Congreso, la presidenta podría verse obligada a hacer concesiones y entregar más cargos a sus aliados en la poco manejable coalición de gobierno a cambio de su respaldo.

Palocci, quien renunció a su cargo de ministro de Hacienda en 2006 debido a otro escándalo ético, también enfrenta una demanda del fiscal federal brasileño para que ofrezca mayores detalles sobre contratos con clientes de la consultoría que dirigía mientras estaba en el Congreso.

Rousseff realizó el lunes una "reunión de coordinación" habitual con sus principales ministros y una fuente gubernamental de alto rango dijo a Reuters que ordenaría a su gabinete que defienda a Palocci.

El jefe de gabinete ha negado haber incurrido en malas prácticas y dijo que sus ganancias fueron totalmente documentadas en las declaraciones de impuestos.

Los legisladores brasileños puede administrar compañías privadas, siempre y cuando no sean usadas para traficar influencias políticas.

COALICION FRAGIL

Es improbable que el caso avance a menos que salgan a la luz evidencias sólidas de mala actuación por parte de Palocci, pero remarca la fragilidad de la base de apoyo del Gobierno en el Congreso, que podría agrietarse aún más si los índices de aprobación de Rousseff caen en los próximos meses.

Los aliados de coalición, tanto en el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) como en el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, están disgustados por la práctica de la mandataria de entregar puestos clave a tecnócratas en vez de a sus aliados políticos, dijo el analista Christopher Garman, de Eurasia Group en Washington.

"Es muy difícil decir de dónde vienen estas acusaciones ¿Es puro periodismo investigativo de Folha de Sao Paulo o están teniendo alguna ayuda de segmentos descontentos del Gobierno?", se preguntó, en referencia al periódico local que informó inicialmente sobre el aumento del patrimonio de Palocci.

"El hecho de que Rousseff esté apretando a sus aliados (...) genera un clima más proclive al escándalo", añadió.

Rousseff, la primera mujer en lidera Brasil, pasó sus primeros meses de mandato apoyada en su convincente victoria en las elecciones de octubre del 2010, que la confirmaron como sucesora del altamente popular ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Sin embargo, en las últimas semanas han aparecido nubes especialmente en el frente económico. La inflación pasó el techo del rango de la meta del Gobierno en abril, pese a que la economía se ha desacelerado tras crecer un 7,5 por ciento en el 2010. Además, la fortaleza del real brasileño está causando dolores de cabeza al os exportadores y políticos.

Un cuadro de neumonía que sufrió Rousseff reencendió este mes las preocupaciones sobre la salud de la sobreviviente de cáncer de 63 años, cuyo Gobierno aún no ha conseguido la aprobación en el Congreso de importantes reformas.

La agenda legislativa de centroizquierda de Rousseff incluye una reforma tributaria favorable al mercado y una ley crucial para determinar cómo se dividirán las ganancias de la explotación de enormes reservas de crudo entre los estados de Brasil.

Su apoyo en el Congreso será puesto a prueba el martes, cuando los legisladores votarán sobre una nueva ley de tierras que ha enfrentado los intereses de agricultores y ambientalistas, que afirman que provocará un aumento de la deforestación.

Los periódicos han especulado que los intentos del Gobierno por asegurar más salvaguardas ambientales podrían ser debilitados por el escándalo que involucra a Palocci.