La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, que asumirá su mandato el 1 de enero de 2011, ha elegido a un puñado de miembros del gabinete, principalmente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) o del gobierno actual, señalando la probable continuación de las políticas vigentes.

Rousseff, ex jefa de gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ganó las elecciones por amplia mayoría en la segunda vuelta del 31 de octubre de este año.

También se espera que designe a cinco ministros del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), facción en la que milita el próximo vicepresidente, Michel Temer, y el más grande en su coalición de 10 partidos de centroizquierda.

A continuación, algunos datos sobre los miembros clave del Gabinete que Rousseff ya ha anunciado oficialmente:

Guido Mantega, ministro de Hacienda. Asesor económico de larga data del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Mantega ocupó la cartera durante la mayor expansión económica de Brasil en dos décadas. Ha mantenido el conjunto de política de mercado adoptadas en la década de 1990, pero también ha abrazado medidas de estímulo fiscal agresivas durante la crisis económica global, que ha llevado al deterioro de las cuentas públicas y algo de preocupación entre los inversores.

Más recientemente, Mantega adoptó impuestos para desacelerar el flujo de capital que ha estado alimentando la apreciación del real como parte de lo que ha llamado una guerra cambiaria global.

Ha prometido una estricta disciplina fiscal en el 2011, de modo que el Gobierno de Rousseff pueda cumplir con su meta de superávit presupuestario del 3,3 por ciento del producto interno bruto (PIB) y ayude a reducir la tasa de interés en el largo plazo.

Alexandre Tombini, Presidente del Banco Central. Tombini, director de regulación financiera del Banco Central, es un experimentado luchador contra la inflación que se estima que tampoco cederá ante presiones políticas y que se espera que continúe con una política monetaria conservadora.

Tombini, bien considerado por los mercados financieros, fue clave en 1999 para ayudar a diseñar el actual esquema de metas de inflación, que Rousseff ha jurado que mantendrá.

Tombini ha dicho que Rousseff también le aseguró que el Banco Central tendrá autonomía operacional total durante su mandato.

Antonio Palocci, jefe de Gabinete. Considerado ampliamente como el responsable de ganar la confianza de los inversores y de estabilizar los mercados financieros como ministro de Hacienda en los primeros años del gobierno de Lula.

Médico de profesión, Palocci ayudó a fundar el PT en 1980. Fue alcalde de una ciudad de tamaño medio en el estado de Sao Paulo dos veces, por lo que fue uno de los primeros políticos del PT en ganar experiencia ejecutiva.

Palocci es considerado como una de las figuras más pro mercado del PT y una vez fue indicado como posible sucesor de Lula.

Sin embargo, luego de que un escándalo ético lo forzó a renunciar al Ministerio de Hacienda en el 2006, asumió un perfil más bajo, para luego surgir de nuevo como una importante figura durante la campaña presidencial de Rousseff.

Probablemente se convertirá en una de las figuras más influyentes en el nuevo gobierno.

Jose Eduardo Cardozo, ministro de Justicia. Abogado y legislador del PT, Cardozo jugó un rol clave durante la campaña de Rousseff. Como ministro de Justicia, lidiará con temas de seguridad pública y supervisará a la policía federal en su combate contra la corrupción y el tráfico de drogas.

Gilberto Carvalho, secretario general de la Presidencia. Carvalho, en la actualidad un alto asesor de Lula, preparará los discursos y viajes de Rousseff, y actuará como vínculo con los poderosos movimientos sociales de Brasil.