Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo este viernes que apoya a su asediado ministro de Deportes, acusado de cargos de corrupción que él afirma son falsos.

En un comunicado emitido después de que se reunió con Orlando Silva, Rousseff dijo que el gobierno "no condena a nadie sin pruebas y cree en el principio civilizado de la presunción de inocencia".

Silva enfrenta acusaciones de haber recibido 40 millones de reales (US$23 millones) en sobornos en beneficio propio y de su Partido Comunista, las que han avergonzado al gobierno y podrían complicar los ya atribulados preparativos de Brasil para la el Mundial de fútbol del 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

Rousseff apoyó a Silva después de que ambos se reunieron en la tarde del viernes.

"Ante la presidenta desenmascaré todas las mentiras que se han perpetrado en mi contra", dijo Silva, hablando con periodistas después del encuentro.

"La presidenta Dilma (Rousseff) me recomendó que siguiera con mi trabajo", comentó, agregando que "ella se mostró perfectamente calmada y escuchó todas mis explicaciones".

Si Rousseff eventualmente le retira su apoyo, Silva se convertiría en el quinto ministro en renunciar este año por un escándalo ético.

Cuatro ministros han dejado sus cargos en medio de acusaciones de actos ilícitos, mientras la mandataria adopta una línea dura contra la corrupción y una escasez de fondos alimenta una rivalidad dentro de su coalición.

Silva ha sido el hombre clave del gobierno para coordinar inversiones y mejoras a la infraestructura para los mega eventos deportivos, que Brasil espera que le ayuden a mostrar su surgimiento como una potencia económica.

Las acusaciones contra Silva provienen de un contratista descontento, arrestado el año pasado en una investigación sobre una supuesta operación de recaudación ilegal de fondos por parte del Partido Comunista.

La partida de Silva podría complicar aún más los preparativos para la organización de los mayores eventos deportivos del mundo en momentos en que la construcción de estadios e infraestructura de transportes para el Mundial, en particular, enfrenta críticas por un lento avance y un incremento de costos.

Serie de renuncias. Rousseff se reunió con altos asesores este jueves en la noche para revisar las acusaciones contra Silva tras un viaje oficial a Africa, dijo una fuente del gobierno.

Cinco miembros del Gabinete ya han renunciado a sus cargos desde que Rousseff asumió su mandato el 1 de enero, cuatro de ellos por escándalos éticos que exacerbaron disputas dentro de la coalición y llevaron a aliados a boicotear por un breve período la agenda de la presidenta.

Sin embargo, esas renuncias no parecen haber dañado a Rousseff. La mandataria obtuvo un índice de aprobación de 71% en un sondeo de opinión de septiembre, aparentemente ganando apoyo de votantes de clase media por lo que se ve como su postura más enérgica contra la corrupción política endémica de Brasil.

Debido al pequeño tamaño del Partido Comunista, es improbable que el escándalo cause las mismas divisiones en la coalición oficialista, que incluye a partidos desde la extrema izquierda a la centroderecha.

Pero el incidente probablemente renovará un debate público sobre temas relacionados con el financiamiento de campañas políticas, que muchas analistas afirman que está en el corazón de la corrupción entre los políticos.

El Partido Comunista ha sido acusado de haber usado parte de los sobornos para financiar una campaña electoral en el 2006 y otros gastos.

El popular predecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva, casi fue sometido a un proceso de impugnación el 2005 por un plan de financiamiento ilegal de campaña en el oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

Una propuesta legislativa para endurecer las reglas del financiamiento de campañas políticas ha estado estancada en el Congreso desde entonces.