Brasilia. El Senado de Brasil aprobó el jueves someter a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff a un juicio político, una decisión histórica en un país sumido en su peor recesión en décadas y golpeado por un escándalo de corrupción que ahora deberá enfrentar su sucesor, el vicepresidente Michel Temer.

La suspensión de Rousseff, mientras dure el juicio en el Senado por una supuesta violación de las leyes presupuestarias, pondrá al centrista Temer al mando de una nación asolada por la volatilidad política y económica.

La votación 55 a favor y 22 en contra termina con más de 13 años de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que surgió del movimiento laboral de Brasil y ayudó a sacar a millones de personas de la pobreza antes de ver a muchos de sus líderes enfrentar investigaciones por corrupción.

En algunos vecindarios se lanzaron fuegos artificiales tras la votación, al final de una sesión de 20 horas en el Senado. La policía se enfrentó brevemente con manifestantes pro Rousseff en Brasilia, pero el país estaba calmado en la mañana del jueves, con algunas personas celebrando en Sao Paulo y otras ciudades envueltas en la bandera verde, amarilla y azul de Brasil.

Es poco probable que Rousseff, una economista de 68 años, ex integrante de un grupo guerrillero marxista y la primera presidenta del país, sea absuelta en el juicio político que podría durar hasta seis meses.

Rousseff fue notificada oficialmente de su suspensión en la mañana del jueves. Como jefa de Estado suspendida, podrá seguir viviendo en su residencia oficial, tener personal a su servicio y usar un avión de la Fuerza Aérea.

La amplitud de su derrota del jueves mostró que la oposición ya tiene el apoyo que necesita para alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para condenar a Rousseff y apartarla del cargo de forma definitiva.

"Es una medicina amarga, pero necesaria", dijo el senador opositor José Serra -señalado como futuro ministro de Relaciones exteriores con Temer- durante el maratoniano debate. "Habría sido una tragedia mayor la continuación del Gobierno de Rousseff. La situación de Brasil sería insoportable".

Temprano el jueves, un asesor de Temer afirmó que el gobierno entrante anunciará una serie de medidas de austeridad para ayudar a reducir el gigantesco déficit presupuestario.

Según el asesor, Temer tiene previsto nombrar a lo largo del día como ministro de Hacienda al ex presidente del Banco Central de Brasil Henrique Meirelles, popular entre los inversores extranjeros.

Rousseff fue notificada oficialmente de su suspensión en la mañana del jueves. Como jefa de Estado suspendida, podrá seguir viviendo en su residencia oficial, tener personal a su servicio y usar un avión de la Fuerza Aérea.

Rousseff, quien negó haber cometido irregularidades y calificó el proceso como un "golpe", se preparaba para hacer una breve declaración pública. Más tarde se dirigirá a una manifestación de seguidores junto a su mentor, el fundador del PT y ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Rousseff liberó a su gabinete, incluido al ministro de Deportes, encargado de los preparativos finales para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en agosto, informó el Diario Oficial. El gobernador del banco central, que tiene rango ministerial, no fue incluido en el decreto.

Temer, un constitucionalista de 75 años que ha pasado décadas en el Congreso de Brasil, enfrenta ahora el desafío de restaurar el crecimiento económico y la calma en momentos en que los ciudadanos, cada vez más polarizados, cuestionan si las instituciones pueden cumplir con su promesa de estabilidad.