La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó el lunes a Japón, luego de reanudar plenamente sus actividades tras un mes de baja médica provocada por una operación en su rodilla izquierda.

El mandatario hará una visita oficial de 48 horas a Japón, donde prevé firmar acuerdos económicos incluido uno relacionado con energía geotérmica, antes de viajar a Cancún, México, donde programó participar a partir del jueves en la cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático.

Durante su larga convalecencia, el hiperactivo Morales, de 51 años, no ocultó su ansiedad por retomar su agenda de trabajo, en la que suele incorporar frecuentes viajes dentro y fuera del país así como partidos de fútbol tanto con seguidores políticos como con dignatarios extranjeros.

"Tras una serie de rigurosas evaluaciones, los médicos han autorizado los viajes" del presidente, dijo el domingo el portavoz presidencial, Iván Canelas, quien acompañaba a Morales en su nueva gira.

El mandatario indígena se reunirá en Tokio con el emperador Akihito y con el primer ministro Naoto Kan, según un escueto comunicado oficial.

En Cancún, Morales se alinearía con China y varios países en desarrollo en pos de un ambicioso acuerdo mundial para no sólo frenar el calentamiento global, sino para propiciar un posible enfriamiento del planeta en aplicación del Protocolo de Kioto, propuestas resistidas por grandes potencias occidentales.

Tras su operación, Morales se recluyó en la residencia presidencial y salió sólo una vez de La Paz, el 22 de noviembre, para inaugurar una conferencia continental de Defensa, actividad que según un informe oficial complicó su recuperación.

Así, el presidente boliviano pospuso visitas de sus pares de Venezuela, Brasil y Chile y hasta renunció a participar en la reciente Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Argentina.

Morales fue operado por una lesión degenerativa del tendón rotuliano, muy frecuente entre quienes practican fútbol.