La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, rechazó este miércoles la posibilidad de modificar la austera política salarial que provocó justo el día anterior la primera huelga nacional en sus poco más de cuatro años de Gobierno.

El mandatario indígena y líder de los sindicatos de productores de coca pidió "racionalidad" a la cúpula sindical que organizó la protesta -que tuvo escaso impacto laboral, pero derivó en incidentes de violencia- en demanda de un aumento salarial mayor al cinco% decretado por el Gobierno.

"El Presidente jamás va a tomar medidas en contra de los trabajadores, pero también tiene que haber racionalidad de los trabajadores, con la Patria", dijo Morales en conferencia de prensa, evitando comentar sobre sus futuras relaciones con la ahora díscola COB.

Infiltración.  Morales sugirió que la huelga pudo ser alentada por una "infiltración de la derecha" en las organizaciones que conforman la Central Obrera Boliviana (COB), organismo que había apoyado casi incondicionalmente las medidas previas del Gobierno socialista, en particular la "nacionalización" de la economía.

La declaración presidencial se produjo mientras sindicatos de trabajadores fabriles y de maestros anunciaban que continuarán sus protestas por mejores salarios, incluidos huelgas de hambre y bloqueos de carreteras.

Morales dijo tener "ética y moral" para defender el aumento salarial, que ubicó el salario mínimo en 679 bolivianos mensuales, unos US$96, recordando que desde el 2006 mantiene congelado su propio salario, así como los de los ministros y legisladores.

Reconoció que el cuestionado 5% de incremento salarial puede ser muy bajo, pero insistió en que el aumento acumulado en los cuatro años pasados superó el 40% y que la inflación del 2009 apenas llegó a 0,26%.

"Por eso entiendo que en algunos sectores parece que hay infiltración de la derecha para confundir a los trabajadores", dijo.

La primera huelga nacional contra el Gobierno de Morales fue acatada sólo parcialmente en escuelas, hospitales públicos y transporte interurbano, sin afectar las principales actividades de servicios y productivas, como las vitales industrias petrolera y minera, principales generadoras de divisas.

Este miércoles, al negar también la posibilidad de revisar el incremento salarial, el ministro de Economía boliviano, Luis Arce, dijo que esperaba reanudar esta misma semana las conversaciones con los sindicatos sobre nuevas leyes de Trabajo y de Pensiones.

Arce indicó que la política salarial era compatible con la decisión de subir este año las inversiones públicas a casi US$2.000 millones para lograr un crecimiento de 4,5%.