Madrid. El presidente catalán, Carles Puigdemont, exigió este lunes la retirada de todos los efectivos policiales nacionales desplazados a Cataluña para el referéndum de independencia del domingo y pidió mediación internacional ante la crisis política.

Tras un mayoritario “sí” a la independencia en una consulta no autorizada empañada por la violencia, Puigdemont dijo que, para que el diálogo con el Gobierno español fuera eficaz, la Unión Europea debía “apadrinar” la mediación.

“La UE no puede mirar para otro lado porque lo que pasa en Cataluña es un asunto europeo”, dijo en una rueda de prensa, calificando de “tímida y moderada” la respuesta de Bruselas a los acontecimientos de la víspera.

Aunque la Comisión Europea dijo que la violencia nunca podía ser un instrumento político, reiteró que la situación en Cataluña era una cuestión interna de España, instando al Gobierno español a que entable un diálogo con la Generalitat.

Puigdemont afirmó que no planteaba una “ruptura traumática” con España, sino “reentenderse” con el Estado español, recordando que la hoja de ruta prevé un período de transición.

Esa misma apelación a hablar la volvió a plantear el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, que tras reunirse con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le instó a que retome el diálogo con Puigdemont y se abra a conversaciones con otros partidos, incluido Podemos.

Las tensiones propiciadas por la crisis catalana condicionarán previsiblemente la estabilidad del Ejecutivo en minoría de Rajoy, que, aunque la víspera se abrió a “reflexionar” con todos los grupos políticos, defiende la Constitución como único marco para el diálogo.

El presidente apeló a la “unidad y la defensa del Estado de Derecho” en un mensaje en Twitter tras la reunión con Sánchez, a la que siguió un encuentro con el líder de Ciudadanos, partido que sostiene su Gobierno.

Albert Rivera, líder del primer partido de la oposición en Cataluña, pidió a Rajoy que no se demorara en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, para asumir las competencias de Puigdemont y convocar elecciones de inmediato en la región.

“En este momento hace falta reconstituir y reconstruir el orden constitucional y sólo hay una manera: parar el golpe a la democracia con más democracia. Yo también quiero votar”, dijo Rivera en referencia a unos comicios autonómicos.

En un comunicado posterior, Rajoy agradeció a ambos líderes políticos su sinceridad y lealtad y se comprometió a estudiar las propuestas que le han planteado, apelando además a la voluntad de consenso.

“El Gobierno mantiene su compromiso de seguir buscando con el resto de fuerzas políticas una respuesta conjunta al desafío independentista dentro del marco del respeto a la legalidad, requisito previo de cualquier actividad política”, dijo el comunicado.

Sin ruptura traumática. Sin querer dar un calendario sobre los próximos pasos de su Gobierno pese a ser preguntado insistentemente sobre si se declararía unilateralmente la independencia esta semana, el presidente catalán dijo que la victoria del “sí” era vinculante y que el Parlamento fijaría el marco a seguir.

En este sentido, el grupo parlamentario Junts pel Sí al que pertenece Puigdemont dijo que iba a plantear en la junta de portavoces del Parlament el miércoles que el debate sobre la independencia sea a finales de esta semana o principios de la próxima, para esperar a que haya resultados oficiales.

Puigdemont afirmó que no planteaba una “ruptura traumática” con España, sino “reentenderse” con el Estado español, recordando que la hoja de ruta prevé un período de transición.

“Yo no estoy declarando la independencia, el Govern no ha decidido declarar la independencia sino que ha entendido que ha llegado el momento de apelar a esta mediación y, si se produce, hablemos de todo”, dijo Puigdemont.

En relación a las cargas policiales de la víspera, Puigdemont anunció la creación de una comisión de investigación para depurar responsabilidades y dijo que denunciará a agentes de Policía y Guardia Civil por la violencia vivida en algunos centros de votación.

El Gobierno catalán elevó la cifra de atendidos por la actuación policial a 893, y añadió que daría “cobertura legal” a los ciudadanos que han planteado 73 denuncias contra los cuerpos policiales.

Por su parte, Rajoy aprovechó las reuniones para defender “con rotundidad” la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

“El presidente (...) ha recordado que más de 400 agentes han tenido que ser atendidos y que en cuarenta casos las lesiones exigieron atención inmediata”, dijo el comunicado de Moncloa.