Santiago. El presidente chileno, Sebastián Piñera, confirmó que dentro del plan para financiar la reconstrucción del país tras el terremoto del 27 de febrero, se contempla una reforma tributaria para los grandes contribuyentes.

En entrevista al diario El Clarín, afirmó que el sismo le costará al sector público chileno entre US$8 mil y US$10 mil millones. Una cifra similar a la que tendrá que invertir el sector privado.

Explicó que el gasto público se financiará con distintos mecanismos, entre los que se cuenta la iniciativa que se presentará al Congreso de una nueva ley de donaciones y la creación del Fondo de la Reconstrucción.

Además, explicó que se utilizará una parte de los ahorros externos acumulados por el país.

“Las otra fuentes de financiamiento son la deuda pública, una reforma tributaria que permita que los que tienen más posibilidades aporten más y, finalmente, la venta de activos prescindibles del Estado”, sostuvo.

Explicó que el fondo será administrado por el gobierno y recibirá aportes del sector privado, “en forma transparente y participativa. La única forma de enfrentar con éxito tiempos de adversidad y tragedia es con unidad”, señaló.

Consultado sobre las críticas hechas al nombramiento de sus ministros, por provenir principalmente del mundo empresarial, afirmó que “en la vida uno siempre enfrenta conflictos de intereses, solamente los muertos y los santos se salvan de esta situación. Lo importante es saber resolverlo bien, y yo le aseguro que todo mi equipo de gobierno tiene un sólo Norte, una sola misión, velar por el bien público”.

En cuanto a las relaciones con los países de la región, dijo que “tenemos que aprender a tener buenas relaciones incluso con países cuyos gobiernos tienen pensamientos distintos. Las relaciones deben ser de Estado, de pueblo y no basadas en coincidencias o divergencias políticas o ideológicas”.

Agregó que “en América latina uno vislumbra modelos distintos de democracia o desarrollo económico, por ejemplo, un modelo siguen países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua; otro siguen México, Colombia, Brasil, Chile. Cada país es libre de escoger su camino”.