Bogotá. El presidente colombiano Juan Manuel Santos ordenó hoy "arreciar" la ofensiva militar contra la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tras el ataque a una patrulla en el departamento de Nariño (sur) que dejó tres muertos.

"Si con estos actos cobardes, insensatos, las FARC pretenden llevarme a un cese bilateral del conflicto se equivocan, la orden para las fuerzas militares, se los he reiterado esta mañana (sábado), es arreciar, es mantener la ofensiva militar", dijo Santos desde Roma, Italia, lugar que visita como parte de una gira por el continente europeo.

El ministro colombiano de Defensa, Juan Carlos Pinzón, así como el director de la Policía condenaron los ataques guerrilleros del frente 48 de las FARC, quienes ultimaron el viernes a un civil y a dos policías de 49 y 21 años, con tiros de gracia.

Los familiares de las víctimas y de miembros de la Fuerza Pública convocaron una marcha para el 16 de junio en las principales ciudades del país, como parte de una protesta pacífica contra los actos de las FARC y para pedir al gobierno más garantías para los policías y soldados expuestos a estos ataques.

"Necesitamos seguridad en nuestros policías y que les den un respeto a su vida, a la humanidad. El gobierno debe ponerse la mano en el corazón para parar esto y mirar qué hacemos, porque no puede seguir", dijo Mary Prieto, viuda de William Olarte, policía muerto a manos de las FARC.

Por su parte, el ex presidente y senador Alvaro Uribe pidió al gobierno colombiano suspender los diálogos de paz que se desarrollan en La Habana, Cuba, sin levantar la mesa de negociaciones, como una reacción ante el asesinato de los oficiales y de un civil que se movilizaba en una motocicleta por el lugar cuando la patrulla de la policía fue emboscada.

El asesinato de los uniformados se suma a una decena de ataques a la infraestructura petrolera y energética en la última semana por parte de las FARC, tras la suspensión del cese al fuego unilateral que decretó el grupo guerrillero en diciembre pasado por el bombardeo a uno de sus campamentos en el Cauca, donde murieron 26 de sus miembros.