Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, pidió hoy a su ministro del Interior, José Serrano, arrestar y sancionar a quienes atacaron a policías durante una manifestación que realizaron sectores de la oposición contra el gobierno el pasado jueves en Quito.

"Hablan contra el gobierno, yo soy el tirano, y miren cómo garrotean a simples policías", dijo el mandatario en su informe semanal de labores.

Correa exhibió videos en los que se muestran las agresiones que propinaron varios descontentos a policías que mantenían un cordón de seguridad en el centro de Quito, con el fin de evitar que la marcha avanzara hasta el Palacio de Gobierno.

Según el gobernante, la violencia con que se desarrolló la movilización dejó seis policías heridos con fracturas en sus piernas, traumas en el tórax, rostro, hombro y brazos.

"Tenemos seis policías heridos por la hazaña de estos tipos y después, de forma hipócrita, se dice que son marchas pacíficas", fustigó.

Durante el ataque se detectó a un protestante, cuyo rostro se dejó ver, para quien Correa pidió que "sea juzgado y sancionado" por atentar contra la integridad de los policías.

"Estos tipos buscaban, incluso, golpearles en las piernas que no estaban cubiertas por los escudos (policiales). Qué hazaña, qué heroísmo, golpear a sencillos policías y si ven como nuestra policía no responde", señaló el mandatario.

"¡Es algo heroico, ya!", exclamó al tiempo que se solidarizó con los uniformados agredidos.

La fuerza pública no respondió a las agresiones porque tenía la disposición de no repeler la manifestación para evitar confrontaciones.

"Yo soy padre de uno de esos policías y veo cómo le dan estos desadaptados, que sacaron tubos de la cerca para fracturar las piernas (de los policías), para agredirlos y que la policía no reaccione, yo me pongo en contra del gobierno. Yo sí le reprocharía al gobierno que exponga así a los policías", planteó Correa.

El jefe de Estado enfrenta desde el pasado 8 de junio protestas de grupos opositores, impulsadas por actores políticos, que rechazan sus políticas.

Para el gobierno, estas acciones tienen como objetivo desestabilizar al presidente Correa, y de ser el caso, provocar un golpe de Estado, aunque el mandatario está convencido de que no lo logrará porque cuenta con un amplio apoyo popular.