Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, solicitó hoy a la Asamblea Nacional (Congreso) que se le autorice una licencia de dos días para apoyar la campaña electoral del movimiento oficialista Alianza PAIS, de cara a los comicios seccionales del próximo 23 de febrero.

Según el diario oficial de la Presidencia "El Ciudadano" Correa solicitó licencia para el 7 y 8 de enero, a través de un oficio dirigido a la presidenta del Legislativo, la oficialista Gabriela Rivadeneira.

En el documento, el mandatario pide que se le conceda la licencia para cumplir con actividades relativas a la campaña electoral, en su calidad de presidente nacional del movimiento Patria Altiva y Soberana (Alianza PAIS, AP de izquierda).

Los ecuatorianos irán a las urnas en febrero próximo para elegir 5.628 autoridades entre ellos, 23 prefectos, 221 alcaldes, 1.305 concejales municipales y 4.079 vocales de juntas parroquiales rurales, que ejercerán el cargo por un periodo de cinco años.

Correa resaltó que la petición se respalda en los artículos 146 de la Constitución y 42 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa y añadió que durante su ausencia se encargará la Presidencia al vicepresidente, Jorge Glas.

El mandatario anunció el jueves la posibilidad de solicitar una licencia para apoyar a los candidatos del oficialismo que terciarán en las elecciones seccionales, en aras de fortalecer su proyecto político llamado "Revolución ciudadana".

"No excluyo pedir licencia para ayudar a nuestros candidatos a captar esos gobiernos locales porque la revolución también se construye desde lo local", afirmó en una conversación con periodistas locales.

Según el Consejo Nacional Electoral (CNE) un total de 22.902 candidatos se inscribieron para terciar en los comicios.

La campaña electoral comenzará el 7 de enero y se extenderá hasta el 20 de febrero, según el calendario electoral establecido por el Consejo Nacional Electoral.

Correa busca asegurar la victoria de su movimiento en estos comicios, ya que en su opinión eso permitirá acabar con el "boicot absurdo" de ciertos gobiernos locales, que tienen "agendas grupales".

El presidente ecuatoriano aludió, principalmente, al gobierno local de la ciudad costera de Guayaquil, al mando de Jaime Nebot, un político opositor de derecha y alcalde de esa urbe, polo económico del país.