Brasilia. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este martes un decreto para que el país cumpla con la resolución de sanciones de la ONU contra Irán por su programa nuclear, pese a que no está de acuerdo con esas medidas y más bien ha abogado por el diálogo.

El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, remarcó que la nación sudamericana no concuerda con las sanciones pero que acatará las medidas porque respeta las decisiones de los organismos multilaterales.

"El presidente firmó el decreto porque Brasil tiene la tradición de cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU", declaró Amorim a la prensa tras una reunión ministerial.

Las sanciones fueron aprobadas por Naciones Unidas (ONU) como una forma de presionar a Irán para que abandone su programa atómico y tienen como blanco a bancos y empresas que cooperan con el sector de la energía nuclear de la república islámica.

Brasil, en tanto, no será incluido en las medidas, explicó el ministro.

"(Las sanciones) no afectan al negocio agrícola porque los alimentos no están incluidos. No creo que nos afecte en nada de lo que estamos haciendo hoy", agregó.

El canciller también dijo que el embajador de Brasil en Irán formalizó la oferta de asilo para la iraní, Sakineh Mohammadi Ashtiani, condenada a muerte por supuesto adulterio, que ella niega haber cometido.

Brasil medió este año junto a Turquía un acuerdo con el gobierno iraní para el canje de uranio levemente enriquecido por combustible para un reactor nuclear de investigación médica, en un intento por mitigar la preocupación de potencias mundiales respecto al programa atómico de Irán.

El acuerdo fue desestimado por los líderes de los países que tienen un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, que impusieron una nueva ronda de sanciones contra la república islámica.

Occidente sospecha que el programa nuclear iraní es una fachada para la fabricación de armas nucleares, lo cual ha sido negado reiteradamente por Teherán.