Bogotá. Juan Manuel Santos cumple el lunes 100 días como presidente de Colombia con un estilo propio de gobierno conciliador que le ha dado buenos frutos en la recomposición de relaciones internas y externas, pero arriesga el alto respaldo ganado si deja dormir reformas económicas y sociales que reposan en el Congreso.

Después de llegar a la presidencia como heredero político de Alvaro Uribe con la mayor votación en la historia del país, muchos temían que sería una réplica de su antecesor, pero el mandatario ha logrado una alto nivel de aprobación a su gestión con un estilo en el que ha evitado las confrontaciones.

"Creo que ha habido una serie de temas en los cuales el presidente Santos ha tomado distancia de Uribe, en particular ha asumido proyectos de ley en materia de víctimas y de tierras", dijo el ex candidato presidencial del Partido Verde, Antanas Mockus.

El político, que perdió la elección presidencial frente a Santos, elogió la actitud conciliadora del mandatario con las cortes, poniendo fin al enfrentamiento que mantuvo su antecesor; pero a la vez exaltó la continuidad a políticas como la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla.

Mockus también destacó el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela, su vecino y segundo socio comercial, y el hecho de que el primer viaje oficial de Santos haya sido a Brasil y no a Estados Unidos, lo que en su concepto muestra un cambio del enfoque de la política internacional.

Pero el líder político cuestionó la falta de gestión de algunos ministros y la presentación de proyectos de ley en el Congreso sin una política pública adecuada.

Aunque Santos, un economista y administrador de 59 años, presentó decisivas reformas a consideración del Congreso, en donde tiene una amplia mayoría, el trámite ha sido lento por la burocracia del legislativo.

Giro distinto. "Creo que lo más importante es que le imprimió un giro distinto a la orientación central que traía el gobierno anterior (...) y tiene la voluntad de darle prioridad a cosas que son importantes", dijo por su parte la catedrática de la Universidad Javeriana Consuelo Ahumada.

La analista resaltó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela, suspendidas por el presidente Hugo Chávez semanas antes de la posesión de Santos, en medio de una profunda crisis entre los gobierno de Bogotá y Caracas que se agudizó en la parte final de la gestión de Uribe.

Aunque durante la campaña presidencial colombiana el mandatario venezolano alertó que Santos era una amenaza de guerra para la región, tras las elecciones cambió el tono y se mostró dispuesto a iniciar una nueva era en las relaciones sin importar las profundas diferencias ideológicas.

Tres días después de su posesión, Santos y Chávez se reunieron, restablecieron las relaciones diplomáticas y acordaron reanudar paulatinamente el dinámico comercio bilateral que en el 2008 superó los US$7.000 millones.

Volver a llegar ese nivel es una de las proyecciones y será clave para contribuir a garantizar la meta del 4,5% de crecimiento para el 2010 de la economía colombiana, exportadora de petróleo, carbón, ferroníquel y café.

"El presidente aparentemente se está reconciliando con América Latina, aunque la alianza principal sigue siendo con Estados Unidos", dijo Ahumada.

Washington no sólo ha sido aliado de Bogotá en la lucha contra el narcotráfico, para lo cual ha ayudado con miles de millones de dólares, sino que tiene pendiente un tratado de libre comercio que espera la ratificación del Congreso estadounidense y que sería otro punto positivo para la economía de la nación sudamericana.

Atraer a los inversionistas sigue siendo otra tarea, para lo cual Santos tiene que seguir trabajando en la seguridad interna y en la apertura de importantes sectores, agenda en la cual sí se ha apegado a su antecesor pero que no ha visto pasos firmes en parte por la lentitud en el legislativo.

Santos puso a consideración del Congreso reformas que buscan redistribuir las regalías en todo el país y no sólo en la zonas productoras de petróleo y minerales, así como otra que busca ahorrar recursos y ordenar las finanzas públicas.

También presentó un proyecto de ley que busca indemnizar a las víctimas de la violencia y otro que tiene como objetivo devolver sus tierras a miles de campesinos desplazados por los paramilitares de ultraderecha y la guerrilla.

Pero los proyectos avanzan lentamente pese al sólido respaldo de Santos, quien llegó al poder con la figura de un Gobierno de Unidad Nacional en el que las únicas fuerzas de oposición son el Polo Democrático y el Partido Verde.

"Hay un gran problema y es la amplitud de la coalición de Gobierno. Estamos ante un proyecto unanimista de unidad nacional en donde el afán del presidente es tener un consenso tan amplio", dijo el analista Vicente Torrijos al explicar que mantener la unidad en un espectro político tan amplio provoca un desgaste que se refleja en dificultades para aprobar leyes.

Las FARC. El analista agregó que la alta aceptación de que la que goza Santos se debe a los que la población ha identificado como un proyecto de continuidad con Uribe y porque ha habido decoro y autenticidad en el manejo de los asuntos públicos.

Para Torrijos, el principal logró de Santos es sus primeros 100 días también es haber podido diferenciarse de Uribe sin crear discordia ni ruptura y manteniendo una continuidad de las principales políticas.

Principalmente destacó el éxito de Santos en la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico.

Quien era el jefe militar de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Jorge Suárez Briceño, alias "El Mono Jojoy", murió en septiembre en un bombardeo de las Fuerzas Militares en una zona selvática del departamento del Meta, en medio de una ofensiva contra los rebeldes que inició Uribe.

Torrijos advirtió que aunque Santos logró restablecer las relaciones con Venezuela y llamó recientemente a Chávez "mi nuevo mejor amigo", en el futuro la situación podría cambiar, lo que derrumbaría los logros en política internacional.

"Creo que en seis meses o en año podríamos entrar en una discordia porque al fin y al cabo lo que hay que reconocer es que la revolución bolivariana y el presidente Chávez tienen un proyecto estratégico que se basa en el intervencionismo y el expansionismo y eso no va a cambiar por una buena química entre Chávez y Santos", advirtió Torrijos.