Bogotá. Las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) continuarán con los esfuerzos para rescatar a los rehenes de la mayor guerrilla izquierdista del país, a la que también seguirán combatiendo con fortaleza, advirtió este lunes el presidente Juan Manuel Santos.

El mandatario se refirió al tema tras la muerte del padre del sargento Libio José Martínez, secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace más de 12 años, y quien se convirtió en el rehén más antiguo del conflicto interno que se registra en el país.

El padre del militar murió el fin de semana víctima de una prolongada enfermedad, esperando que la guerrilla liberara a su hijo.

"Qué pesar tener que atestiguar hoy que el terrorismo sigue causando tanto dolor a las familias colombianas. Seguimos esperando que las FARC reflexionen, recuperen el sentido de humanidad, y liberen a los secuestrados que mantienen en su poder, para que no sigan produciéndose estas situaciones tan dolorosas y sobre todo tan injustas", dijo Santos.

"De nuestra parte, seguiremos realizando todos los esfuerzos, ¡todos los esfuerzos!, para rescatar y traer a la libertad a todos los compatriotas que hoy están secuestrados. Y que quede claro: mientras las FARC persistan en el terrorismo, las combatiremos con toda la fuerza y la contundencia que corresponde", agregó el mandatario en un acto de Gobierno.

El sargento Martínez es parte de un grupo de 18 efectivos de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional de Colombia que permanecen secuestrados por las FARC, consideradas como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

El grupo guerrillero, que dice luchar por imponer un sistema socialista en el país sudamericano, presiona al gobierno a firmar un acuerdo humanitario para intercambiar a los efectivos de las Fuerzas Armadas secuestrados por cientos de rebeldes presos.

Santos, quien fue ministro de Defensa del ex presidente Álvaro Uribe y dirigió duros golpes contra las FARC, descartó en su campaña electoral la posibilidad de realizar un intercambio de rehenes.

El mandatario también condicionó el inicio de un diálogo de paz con la guerrilla a que liberen a los secuestrados, suspendan sus acciones criminales y anuncien su disposición a deponer las armas.