Bogotá. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pidió a los habitantes de un sector pobre y conflictivo de la ciudad de Medellín que aporten datos para combatir el crimen y reducir la violencia, en una visita que busca mostrar que su gobierno no tiene zonas vedadas.

El mandatario estuvo en la comuna 13 de Medellín, una zona cuyo control territorial se disputan grupos de pistoleros al servicio del narcotráfico y que en el pasado fue escenario de enfrentamientos entre grupos de guerrilleros izquierdistas y paramilitares de ultraderecha.

"Creo que todas las personas de bien tienen que estar comprometidas con el éxito de esta política integral y por eso la comunicación entre las autoridades y la comunidad es tan importante", dijo Santos, quien llegó a la zona en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.

"La comunidad puede servir de fuente de información, pero también de inspiración, a ver cómo desde el gobierno hacer mejor las cosas, a ser más efectivos, y por eso yo les pediría a todos los habitantes de bien de esta comuna que nos ayuden, que nos ayuden en esa comunicación inspiradora, para ser efectivos", agregó.

El presidente sostuvo que la colaboración es importante para que los habitantes de ese sector construido sobre laderas de montañas tengan una vida tranquila, segura y próspera.

Santos ordenó aumentar el número de efectivos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas en Medellín y en otras ciudades como parte de una estrategia para reducir la violencia urbana.

La violencia en Medellín, capital del departamento de Antioquia, y ubicada 220 kilómetros al noroeste de Bogotá, ha provocado una crisis humanitaria y desplazamientos internos, de acuerdo con grupos de derechos humanos.

Estadísticas oficiales revelaron que en el primer semestre se registraron en Medellín 1.057 muertes violentas, un aumento de 19% frente a las 887 en el mismo período de 2009.

Esa ciudad fue considerada a fines de la década de 1980 y a comienzos de la de 1990 la más violenta del país y fue sede del poderoso cártel de las drogas que dirigió el extinto narcotraficante Pablo Escobar.

En los últimos años, los índices de violencia cayeron en esa ciudad, mientras que el gobierno impulsó importantes obras de infraestructura e inversión social como estadios, colegios y bibliotecas.

Sin embargo, el reciente aumento de la violencia hizo recordar los enfrentamientos que sostuvieron en barrios de Medellín comandos armados de la guerrilla y de los escuadrones paramilitares, situación que obligó al gobierno del ex presidente Álvaro Uribe a ordenar una intervención militar sin precedentes.

En esa operación, realizada en septiembre de 2002, murieron cuatro militares, un civil y seis guerrilleros, mientras que las Fuerzas Armadas confiscaron armas, municiones y capturaron a más de 200 personas en medio de denuncias de violaciones y atropellos por parte de soldados.