Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, llamó este jueves a los transportistas a impedir cierres y daños en la red vial del país durante un paro nacional contra su gobierno convocado por sindicatos opositores para el 13 de agosto.

El pedido lo hizo durante un masivo encuentro que sostuvo con transportistas de las distintas federaciones del país en el Coliseo General Rumiñahui, en Quito, la capital, donde el gremio le ratificó su apoyo.

El mandatario de izquierda afirmó que el gremio es la garantía para que la red vial no se vea afectada para la libre movilidad y el desarrollo normal de la jornada laboral.

"Ustedes deben dar esa garantía , debemos decirles (a los descontentos) que somos más y que ya no estamos dispuestos a tolerar que una minoría engreída que se había acostumbrado a botar gobiernos quiera imponer sui agenda, quiera quitarnos el derecho a trabajar, a la libre movilidad", señaló Correa.

Para ello, les llamó "a organizarse y a impedir ese 13 de agosto que ningún majadero, ningún  irresponsable nos vaya a cerrar las vías compañeros".

El gobernante resaltó que las carreteras le han convertido a Ecuador en uno de los países con mejor red vial de Latinoamérica.

El Frente Unitario de Trabajadores (FUT), de oposición, y otros sindicatos, convocaron el 13 de agosto a un paro nacional en rechazo a las políticas del gobierno.

A la protesta, se unirá grupos sociales y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), que desde el pasado 2 de agosto iniciaron un levantamiento con movilizaciones a pie desde el sur del país.

El jefe de Estado insistió que los descontentos "no tienen legitimidad en sus reclamos" al gobierno y aseguró que "aquí hay un presidente que ha cumplido" con el mandato que le ha dado el pueblo.

"Y la mejor garantía para seguir construyendo la patria nueva, no es el gobierno, no es la fuerza pública, son ustedes (el pueblo) en las calles, en los barrios, a rechazar a los mismos de siempre", apuntó Correa ante miles de transportistas.

Agregó que "es hora de responder desde la ciudadanía" las protestas, que a su juicio, "son rezagos del Ecuador del pasado, son demostraciones de fuerza".

Asimismo,volvió a desafiar a los manifestantes- que buscan desestabilizarle-a reunir las firmas para llamar a un referendo revocatorio de su mandato.

Sin embargo, ironizó que "nunca las van a reunir porque tienen el rechazo del pueblo, y si lo logran hacer, saben que los venceríamos nuevamente en las urnas".

Aludió que su gobierno, en el poder desde 2007, siempre ha contado con gran apoyo popular, el mismo que actualmente alcanza el 67%, luego de experimentar una caída al 57% a causa del momento político que vive el país.

Refirió que a 70% de la población le agrada la imagen del presidente frente al 27% que le desagrada.

"Yo no fui electo para ser míster simpatía sino para cambiar este país; nadie me puede decir ladrón, antipatriota. Qué pena si por ese 27% que le desagrado, si por eso quieren otro presidente, decídanlo en las urnas", planteó.