Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo este miércoles que por ahora no planea disolver la Asamblea Nacional para legislar por decreto, luego de que la semana pasada un motín policial sembrara el caos por unas horas en la inestable nación andina.

El mandatario agregó que esa medida, conocida popularmente como "muerte cruzada", sigue siendo una opción en momentos en que su Gobierno forcejea en el Congreso con opositores y aliados para aprobar un conjunto de controvertidas medidas políticas y financieras.

"No vemos en lo inmediato necesidad de ninguna 'muerte cruzada', pero tampoco es que podemos excluirla", dijo Correa en una rueda de prensa con agencias de prensa extranjeras sobre la disposición constitucional, que además conlleva la convocatoria a elecciones presidenciales y legislativas.

El mandatario aseguró que la medida ya no es urgente porque logró acercamientos políticos tras los dramáticos eventos del pasado jueves, cuando un grupo de policías sublevados lo atacó y llegó a acorralarlo en un hospital exigiendo la derogación de una ley que les recorta beneficios económicos.

Correa denunció que la insubordinación respondía a un plan de magnicidio orquestado por sus enemigos políticos, mientras la oposición dice que se trató de una protesta salarial que se le fue de las manos y que ahora quiere aprovechar para incrementar su autoritarismo en el país sudamericano.

El mandatario lidia con la renuencia de su propio partido Alianza País para aprobar un conjunto de leyes que considera imprescindibles para impulsar la recuperación económica en el socio más pequeño de la OPEP, pese a que tiene mayoría en el legislativo.