Caracas. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo que su visión del "Socialismo del siglo XXI" evita repetir errores económicos hechos por experimentos izquierdistas previos, tras reconocer la necesidad de un sector privado regulado por el Estado.

En una entrevista con Reuters en Caracas, Correa dijo que las economías "heterodoxas" han ayudado a Ecuador y otros países sudamericanos como Bolivia a crecer en medio de la crisis económica mundial.

Correa, que podría quedarse en el poder hasta 2017 si gana las próximas elecciones, dijo que llevará al miembro más pequeño de la OPEP fuera del subdesarrollo centrándose en la industrialización dirigida por el Estado, pero sin dejar fuera al sector privado.

"Nosotros creemos, y esto es una diferencia con los ejemplos más extremos del socialismo tradicional, que es ineludible reconocer al mercado como una realidad económica", dijo Correa.

"Pero una cosa es tener sociedades o economías con mercados, y otra cosa es una sociedad de mercado, dominadas por el mercado, ese es el gran error de la sociedad capitalista moderna, y el factor determinante en la crisis mundial", agregó.

Correa dijo que las revoluciones violentas y la lucha de clases eran cosas del pasado. Señaló que la mayor amenaza a su proyecto -que denomina "Socialismo del siglo XXI"- viene de lo que él denomina la izquierda "infantil" y grupos ambientalistas e indígenas que se niegan a la modernidad.

"La izquierda del todo o nada, que termina con nada, que se queda en el status quo. El ecologismo que le dice no al petróleo, a las minas, a no utilizar nuestros recursos no renovables. Eso es como un mendigo sentado en un saco de oro", dijo Correa.

Espera inversiones. El presidente ecuatoriano ha sido criticado por ecologistas y grupos indígenas por sus planes de desarrollar la minería y petróleo. Muchos gobernantes previos cayeron por los movimientos sociales, pero, con 46% de aprobación Correa parece más estable.

Otros críticos lo acusan de acaparar demasiado poder y de ahuyentar a los inversionistas con amenazas de expropiaciones. En 2008, Correa optó por no pagar US$3.200 millones en deuda, ahorrando más de US$1.000 millones en operaciones de recompra.

Las inversiones en el sector petrolero han venido cayendo a medida que el economista ha luchado para firmar nuevos contratos con las firmas extranjeras, un proceso que el Gobierno dice concluiría en los próximos meses.

Correa, que asumió en 2007, dijo que las inversiones se recuperarían una vez que las nuevas reglas, que le darían al Estado mayores rentas petroleras, entren en vigencia.

Correa dijo que los gobiernos izquierdistas de Latinoamérica enfrentaron mejor la crisis económica mundial a diferencia de otros.

"Los países que siguieron políticas económicas ortodoxas, como México, Chile y Colombia, tienen 14% de desempleo", explicó

La economía mexicana retrocedió 9% durante la crisis, pero se espera que este año retome la senda del crecimiento. Colombia tuvo en mayo 13% de desempleo.

Correa llegó a la capital de Venezuela, Caracas, para participar en los actos conmemorativos por la independencia el país.

Correa ha rehuido a las nacionalizaciones a pesar de haber revertido para el Estado las operaciones de la francesa Perenco. Suele repetir que las empresas foráneas son bienvenidas en Ecuador, pero necesitan invertir en costosas exploraciones.

Correa y Corea. Correa dijo que quisiera ver al país de 14 millones de habitantes, industrializado a la usanza de Corea del Sur.

"Corea del Sur demuestra la falacia de libre comercio, de la inteligencia del mercado, y demuestra que con planificación y con crecimiento endógeno y políticas inteligentes se puede salir del sub desarrollo ", dijo.

"Si Corea del Sur hubiera creído en la ventaja comparativa, nunca hubiera podido producir barcos, porque no tiene ventaja comparativa. Seguiría siendo productor de arroz y tal vez de gusanos de seda", agregó.

Correa dijo que quiere replicar en su país las industrias petroquímicas y de acero que fueron el punto de partida de Corea del Sur.

El ex misionero católico dijo que Ecuador no se convertiría en un país desarrollado de la noche a la mañana, pero espera poder ayudarlo en ese camino.

"Yo sé que mi país no va a lograr el desarrollo en mi período, ni en dos períodos, tal vez ni siquiera en una generación, pero al menos aspiro a dejarlo enrumbado en forma irreversible hacia el buen vivir y hacia el desarrollo ", dijo.