Washington. Cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, criticó a Mitt Romney esta semana por apoyar una controvertida propuesta de presupuesto republicana, escogió con mucho cuidado sus palabras.

"(Romney) dijo que 'apoya' con firmeza este nuevo presupuesto, e incluso lo llamó 'maravilloso', una palabra que no se usa muy a menudo cuando se trata de describir un presupuesto", afirmó el mandatario demócrata durante un discurso el martes.

"Es una palabra que no se escucha a menudo generalmente", añadió.

El efecto deseado estaba claro: vincular a Romney directamente a los planes mayormente impopulares de recortes fiscales y enfatizar que el ex ejecutivo está desfasado al criticar su uso de un adjetivo aparentemente anticuado.

Tras observar calmadamente mientras los aspirantes republicanos competían entre ellos, ahora Obama busca definir a su posible rival en la elección de noviembre como un millonario que cortaría programas sociales para los adultos mayores y la clase media mientras alienta políticas que ayudan a los ricos.

La crítica de Obama contra Romney por el uso de la palabra 'maravilloso' (marvelous) para describir los planes presupuestarios del representante Paul Ryan contenía también un mensaje sutil.

"Es una palabra que se asocia con la clase alta y creo que la intención era atacar a Romney por ser rico y, ya sabes, ponerlo en los círculos donde se dice 'maravilloso'", dijo Kenneth Sherrill, experto en ciencias políticas del Hunter College de Nueva York.

La burla - que Obama reiteró en un evento de recaudación de fondos el jueves por la noche - es una señal de los tiempos que se avecinan.

Agresiva campaña. La campaña de Obama ha trabajado duro por sustentar una imagen de Romney como un político privilegiado y poco sensible antes de que éste gane la nominación republicana, con la esperanza de crear una caricatura que quede en la mente de los votantes una vez que la elección se convierta oficialmente en una contienda entre dos hombres.

Romney ha hecho claros esfuerzos por definir a Obama, presentándolo como un líder poco preparado que no puede afrontar los desafíos económicos del país. Y comenzó el proceso con anterioridad, centrando deliberadamente sus críticas en el presidente en lugar de en sus rivales republicanos.

Son los primeros indicios de que lo que podría ser una campaña electoral extremadamente sucia. Sherrill, del Hunter Collegue, dijo que los rivales podrían lanzar comentarios sumamente negativos.

"Esta será una campaña espectacularmente negativa y agresiva en las elecciones generales", indicó. "Se atacaran fuertemente el uno al otro", sostuvo.

De todas formas hasta el momento Obama, un ex catedrático de derecho constitucional, sólo ha llegado a acusar a Romney de ser un elitista.

"Me parece que Obama está intentando dos cosas: una es generar una lucha de clases (...) y la segunda es demonizar a su opositor", comentó Charlie Black, ex asesor de nominado republicano en el 2008, John McCain, y que ahora asesora a Romney.

"Un presidente que también es rico y estudió en Harvard no va a ganar con una lucha de clases", estimó.

La campaña de Obama ya está generando contrastes en zonas donde se percibe una debilidad de los republicanos. Obama regularmente menciona su apoyo a la reforma inmigratoria durante galas de recaudación de fondos, de cara a la severa postura de Romney en torno a la inmigración ilegal.

Los latinos, que podrían brindar los votos decisivos en estados clave como Colorado y Nevada, apoyan en su mayoría al presidente, de acuerdo a los sondeos. La campaña de Obama también apunta al voto femenino, otro bloque electoral crucial que los demócratas desean mantener.