El presidente Otto Pérez Molina criticó este martes la oposición de Estados Unidos para discutir la despenalización de la producción, tráfico y consumo de drogas en la región.

Luego de que el sábado el mandatario lanzó la idea de debatir sobre ese asunto, la embajada estadounidense emitió un comunicado en el que afirma: “El gobierno de los Estados Unidos de América continúa oponiéndose a tales medidas, porque la evidencia muestra que nuestro problema compartido de la droga es una gran amenaza a la salud pública y a la seguridad”.

Este martes, tanto en una entrevista telefónica con Prensa Libre como en declaraciones emitidas en su visita a una escuela de San Andrés Xecul, Totonicapán, Pérez Molina insistió en que su intención es que el tema “se ponga sobre la mesa de diálogo” en diversos foros políticos, sobre todo entre los mandatarios de la región centroamericana, a pesar de que este martes su homólogo salvadoreño, Mauricio Funes, emitió una postura en contra de la despenalización.

-¿Cómo se debe analizar la respuesta de la Embajada de EE.UU.?

-Tenemos 30 años de estar en esta guerra, y eso incluye a todos los países que se han visto afectados por el camino de muerte y corrupción.

La respuesta rápida de Estados Unidos es como la que tuvimos de diversos sectores cuando en Guatemala empezamos con el proceso de paz.

Resulta que aquí hubo sectores que brincaron y dijeron que no a la negociación pacífica; incluso en el mismo Ejército hubo grupos que dijeron que no, y eso nos duró diez años hasta llegar a la firma de la paz.

Yo sé que aquí tomamos el atrevimiento de sacar el tema, y lo que tenemos que hacer es sentarnos y discutirlo.

Lo de la droga es un asunto que implica a todo el mundo y que afecta a gran escala. Va a llevar mucho tiempo discutirlo.

-¿Lo sorprendió la postura estadounidense?

-Estas medidas son una llamada de atención de que debemos explorar otras vías. Recordemos que la secretaria de Estado -Hillary Clinton- dijo que por cada US$3 que nosotros debemos poner, ellos iban a poner US$1, y eso es 75 contra 25%, cuando el gran consumo está en Estados Unidos. Hay una corresponsabilidad que no está balanceada.

En menos de 24 horas estaban diciendo que no, y aquí todos debemos tener en cuenta argumentos y razones, pues se debe tener la mente abierta a discutir diferentes opciones. Me hubiera gustado que dijeran que aunque no están de acuerdo, estaban abiertos a discutir; pero esto es como decir que solo seguimos una línea.

-¿Cuál es su planteamiento concreto respecto de la despenalización?

-Seguir con esta lucha contra el narcotráfico, y lo haremos bien. Se alistan unidades élite del Ejército y otras acciones.

Hay una propuesta de la Comisión Global de Políticas sobre Drogas, donde se discute el problema científicamente, con análisis de grupos académicos, sociedades del Primer Mundo, con propuestas de expresidentes, incluso de personeros de Naciones Unidas.

Ellos hacen un estudio y una propuesta, y esto sería un buen punto de partida. Pero hoy se levanta revuelo porque un presidente en funciones lo dice.

Asumimos el riesgo, y ahora le digo a los presidentes que por lo menos lo pongamos sobre la mesa de diálogo, luego quizá pensemos que no debemos seguir en este camino inútil y buscar uno nuevo.

-¿El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, le dio su respaldo?

-El presidente Funes nunca dio el apoyo a la legalización de las drogas, lo que dijo es que él está de acuerdo con que se discuta la despenalización, pero nunca dijo que estaba de acuerdo.

Habló de que apoyaba la iniciativa de presentar el tema a los presidentes centroamericanos, pero nunca dijo que apoyaría una despenalización.