Puerto Príncipe. El presidente haitiano, Michel Martelly, lanzó este viernes un programa para restaurar las fuerzas armadas de la nación pese a los temores de que la medida genere divisiones, en un país donde se produjeron sangrientos golpes de Estado y abusos a los derechos humanos.

El Ejército haitiano fue abolido en 1995 por el ex presidente Jean-Bertrand Aristide, un líder populista de izquierda que fue derrocado en un golpe militar en 1991, apenas meses después de asumir su primer mandato.

En una ceremonia en Puerto Príncipe para conmemorar el Día de las Fuerzas Armadas, Martelly creó una comisión encargada de preparar un plan para la reconstitución de la fuerza militar haitiana.

La iniciativa será presentada el 1 de enero, el día de la independencia de Haití.

Reconstituir una fuerza de defensa nacional fue un compromiso de la campaña electoral de la extrovertida ex estrella pop. Martelly es un nacionalista carismático que fue electo en marzo y ha prometido generar cambios en Haití.

El Estado más pobre del Hemisferio Occidental aún lucha para recuperarse de un devastador terremoto el año pasado que dejó la capital en ruinas y mató a decenas de miles de personas, y también está lidiando con una mortal epidemia de cólera.

La iniciativa de Martelly va en contra de las reservas expresadas por los donantes internacionales y críticos locales.

Quienes se oponen afirman que la restauración de una institución militar a menudo criticada por sus abusos de derechos humanos podría ser divisiva y desviar los recursos para desafíos más urgentes del Gobierno, como la reconstrucción luego del fuerte terremoto del 2010.

Los grandes donantes de Occidente, que financian una fuerza de paz de Naciones Unidas de más de 12.000 efectivos en Haití y también apoyan a la nación caribeña con la reconstrucción, se han mostrado reacios a la idea de tener que entrenar, financiar y equipar a las nuevas fuerzas armadas del país.

Las naciones donantes ya están financiando a la ONU para que entrene a una renovada Policía Nacional, que se expandió a 10.000 miembros y se espera que asuma las funciones de seguridad cuando la misión del organismo retire sus tropas en los próximos años.

Martelly dice que el país de 10 millones de habitantes necesita un Ejército para proteger sus fronteras, pero afirma que la reconstitución será gradual y se producirá mientras el Gobierno establece la infraestructura militar y obtiene suministros y armas.