Lima. El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, descartó este miércoles que vaya a seguir los pasos de su antecesor Manuel Zelaya e intentar buscar una reelección, aspiración que llevó al derrocamiento del ex mandatario.

Zelaya fue depuesto por militares en un golpe de Estado en junio del año pasado cuando intentaba realizar un referéndum sobre su reelección, algo que había sido prohibido por la Justicia hondureña y que para sus opositores era un intento de perpetuarse en el poder.

El derrocamiento del presidente, el primero registrado en una nación centroamericana desde la Guerra Fría, sumió al país en meses de crisis y desató una fuerte condena internacional.

"El pueblo en Honduras cada cuatro años elige a un gobernante, de manera que hoy estoy yo aquí y en 2014, si viene el presidente de Honduras o la presidenta porque en esto nunca sabe uno, será otro u otra pero no seré yo el que esté aquí", afirmó Lobo durante una visita al Palacio de Gobierno en Lima.

El mandatario se reunió con su par peruano, Alan García, para la firma de varios acuerdos bilaterales de cooperación.

"Lo peor que puede pasar a una nación es cuando el gobierno es fundamentado simplemente en las ideas de una persona o de dos o de tres o cuatro", agregó.

Lobo ganó una polémica elección presidencial celebrada en noviembre pasado, cinco meses después del golpe de Estado y en un proceso catalogado de ilegítimo por gran parte de Latinoamérica pero avalado por Estados Unidos.

En la región sudamericana, Perú y Colombia han reconocido desde un inicio la elección de Lobo, lo que fue reiterado este miércoles por el presidente peruano, Alan García.

"Vimos con satisfacción que la presencia del pueblo, su libre consulta, dieran como consecuencia el nacimiento de un nuevo gobierno y la elección de un nuevo presidente, por eso queremos ofrecerle nuestra colaboración", afirmó García.

La visita de Lobo es la segunda escala en la región tras reunirse el lunes en Bogotá con el mandatario colombiano, Álvaro Uribe.