México D.F. Como una legislación que abre las puertas a la discriminación racial, definió el presidente de México, Felipe Calderón, la recientemente aprobada ley de inmigración de Arizona, que permite a la policía local detener a los inmigrantes si existe la sospecha de que son ilegales.

Asimismo, el mandatario puntualizó que su gobierno no se quedará indiferente ante políticas que atentan contra los DD.HH. y que no se escatimarán esfuerzos para asegurar que se respete la dignidad de los mexicanos que se encuentran en el vecino país.

Calderón afirmó que “vamos a actuar, estamos actuando y actuaremos más. Que no puede nadie quedarse cruzado de brazos frente a decisiones que afectan tan claramente a paisanos que por generaciones han contribuido al crecimiento, no sólo quienes llegan ahora, quienes están ahí y que sufrirán el atropello de una ley injusta, que han contribuido al desarrollo y la prosperidad de Arizona, que no se entendería sin los mexicanos y menos cuando en este caso se pone en marcha una legislación que abre las puertas a una inaceptable discriminación racial”.

A juicio del mandatario toda regulación que se centre en criminalizar la migración, abre la puerta a la intolerancia, al odio, a la discriminación y al abuso en la aplicación de la ley.

Consideró que “la gravedad de esta ley” puede ser un incentivo “para fortalecer y para incrementar la unidad y la organización de los mexicanos en Estados Unidos y de los mexicanos en Estados Unidos con el Gobierno mexicano”.

Calderón advirtió que este tipo de iniciativas afecta los lazos entre México y Arizona. “Son legislaciones oportunistas, impulsadas en coyunturas claramente electorales, que no garantizan adecuadamente el respeto a los derechos fundamentales de las personas”, dijo.

Asimismo, destacó que su par estadounidense, Barack Obama, criticó la normativa. Al respecto, sostuvo que “coincido, precisamente, con el Presidente Obama de que los Gobiernos Federales tenemos la responsabilidad de impulsar esquemas que atiendan al fenómeno migratorio desde una perspectiva integral”.

Calderón defendió el rol de los mexicanos en la sociedad estadounidense y dijo que “debemos encontrar un camino de justicia y de tolerancia. Debemos garantizar que se reconozca la contribución de los migrantes a la fortaleza económica de los Estados Unidos; garantizar las mejores condiciones cuando nuestros paisanos visiten a sus familias en México, acosadas, por autoridades abusivas, nuestras, por desgracia, en el país, mexicanas, pero también, ahora por el crimen organizado, que pretende apropiarse de nuestra sociedad”.