Asunción. El presidente paraguayo, Fernando Lugo, deberá buscar a toda costa durante su último año de gobierno concretar reformas clave pendientes y preparar un candidato para sucederlo si no quiere dejar el terreno libre para que el conservador Partido Colorado vuelva al poder.

Lugo, un ex obispo católico y socialista moderado de 60 años, iniciará este lunes su cuarto año de mandato en medio de desacuerdos con su coalición de gobierno y el desencanto de muchos de sus votantes que esperaban más cambios en su gestión.

Como el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México, el conservador Partido Colorado gobernó Paraguay por más de seis décadas hasta que Lugo lo desplazó el 2008 como candidato de una alianza de liberales e izquierdistas, con promesas de luchar contra la extendida corrupción y pobreza.

Pero con el tiempo, el pegamento que unía a la coalición de gobierno se fue diluyendo y los roces entre sus dirigentes fueron subiendo de tono.

"Estamos haciendo la cama para que el Partido Colorado vuelva en el 2013", advirtió recientemente el vicepresidente Federico Franco, un liberal que ha tenido serios enfrentamientos con Lugo los últimos tres años, refiriéndose a la falta de consenso.

Hoy no logran ponerse de acuerdo en quien será el candidato del oficialismo para tratar de frenar al Partido Colorado, que ya está calentando motores para las elecciones del 2013. Los liberales reclaman a los izquierdistas liderar ahora la lista presidencial, pero los aliados de Lugo se oponen.

Las discusiones se tornaron más amargas ante la falta de un plan B del gobierno cuando el Congreso, dominado por la mayoría opositora, rechazó en julio una enmienda constitucional que hubiera permitido a Lugo presentarse a la reelección.

Mientras tanto, el Partido Colorado, acusado a menudo por sus detractores como responsable de haber creado durante sus décadas de gobierno una burocracia prebendaria y corrupta, no pierde el tiempo.

La agrupación marcha a paso firme impulsando a su candidato Horacio Cartes, un rico empresario y dirigente deportivo.

"El único candidato firme y seguro, que se nota tiene control del proceso y planes es Horacio Cartes, así que yo no tengo dudas, el resultado está cantado", dijo a Reuters el analista político Gonzalo Quintana, un ex senador liberal.

"Además el Partido Colorado tiene la motivación fundamental: quiere volver al poder", agregó.

Camino sinuoso. El mandato del presidente Lugo no ha sido un sendero de rosas. Al comienzo de su gestión tuvo que sortear amenazas de juicio político y más tarde lidiar con un drama personal como el cáncer linfático que lo obligó a someterse a quimioterapia.

Aunque el mandatario logró algunos avances, muchos de sus seguidores están desilusionados porque esperaban una lucha más frontal contra la corrupción y un acento social más marcado en su gobierno.

En el tintero aún tiene iniciativas clave como la instauración de nuevos impuestos -a la renta personal y a la exportación de granos-, la creación de un fondo de desarrollo social y la reforma agraria. Los analistas no esperan grandes avances en estos temas en sus dos últimos años de gestión.

Estos problemas ya podrían estar reflejándose en las encuestas. Un sondeo publicado esta semana ubicó al colorado Cartes como el candidato con más intención de voto con 21,6% de las preferencias.

El liberal Efraín Alegre -un ex ministro de Obras que fue cesado y está enfrentado con Lugo- aparece segundo con 11,6%.

"Horacio Cartes se hizo dueño del partido. Lo suyo fue impresionante. En menos de dos años pasó de no estar afiliado a ser el colorado más importante del país", escribió el analista Alfredo Boccia en el diario asunceño Ultima Hora.

Cartes es un empresario cuya familia se enriqueció durante la dictadura del general Alfredo Stroessner, que gobernó durante 35 años el país con mano dura hasta 1989.

Hoy el Grupo Cartes es el mayor accionista de un banco local, tiene una fábrica de tabaco y una firma de bebidas, entre otros negocios.

"Estos peronistas (colorados) paraguayos volverán al poder a corto o mediano plazo. Si ocurre lo primero, lo harán sin ningún exorcismo de sus vicios (...) y siendo así, es probable que la irrupción de Lugo haya sido un mero accidente de la inercia política paraguaya", aseguró Boccia.

En un preocupante termómetro para el gobierno, el poderoso Partido Colorado arrasó en elecciones municipales el año pasado. Pero otros analistas creen que el 2013 todavía está lejos y no hay que dar nada por hecho porque las alianzas aún pueden deparar sorpresas.

"Falta que pase mucha agua bajo el puente todavía, así que yo no le daría mucha importancia aún a las encuestas", dijo el analista Alejandro Vial. "Sin duda pueden ocurrir sorpresas, tendrá mucho que ver la forma en que evolucionen los guarismos electorales", agregó.