Caracas. El presidente venezolano, Hugo Chávez, bailó, cantó y disparó munición gruesa contra la oposición este sábado ante seguidores, en un intento por acallar versiones de que el cáncer que padece podría impedirle estar a punto para la campaña en busca de su reelección.

El tratamiento de radioterapia al que se someterá el militar retirado "en los próximo días" lo obligaría a bajar el ritmo de sus apariciones públicas y maratónicos discursos en momentos en que el candidato opositor, Henrique Capriles, recorre el país casa por casa en busca de votos para las elecciones de octubre.

"La paliza que le vamos a dar nosotros a la derecha venezolana va a ser memorable (...) en la historia no sólo de Venezuela sino de casi todo el mundo", dijo Chávez, de 57 años, vestido con una casaca con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera venezolana.

"Este cáncer no podrá con Chávez tampoco", agregó luego de ensayar unos pasos de baile con una de sus hijas y entonar algunas canciones llaneras.

A pesar de la confianza transmitida por Chávez, que habló por casi una hora desde uno de los balcones del Palacio de Miraflores ante miles de simpatizantes, los venezolanos están expectantes ante cómo reaccionará a la irradiación y si decidirá volver a La Habana para tratarse como lo hizo el año pasado.

Una fuente familiarizada con el diagnóstico de Chávez dijo a Reuters que sus médicos manejan opciones que van desde la radioterapia externa -que no necesita hospitalización- hasta la braquiterapia que podría requerir internamiento.

Expertos señalan que algunos de los efectos secundarios más comunes de estos tratamientos son la fatiga, náuseas y cambios en la piel, que suelen desaparecer en menos de dos meses.

Durante su quimioterapia del año pasado, el líder izquierdista tuvo que bajar el ritmo de su exposición pública, pero tras declararse "curado" en octubre, volvió a su usual trote.

Este sábado, sus seguidores le pidieron que descanse y hasta le obligaron a ponerse una gorra para cubrirse del fuerte sol.

"Lo veo demasiado bien y listo para luchar el 7 de octubre. Pero tenemos que decirle que no abuse mucho. El que debe luchar es el pueblo que está sanito", dijo Rosa Gómez una trabajadora social de 51 años antes del discurso.

Los detalles sobre la enfermedad de Chávez han sido manejados con hermetismo. Poco y nada se sabe sobre el tratamiento que seguirá y no hay pistas sobre si volverá a La Habana mientras dure su convalecencia o no.

Analistas creen que su decisión de tratarse en La Habana acarrea el costo de tener la campaña electoral casi paralizada y causar fricciones en el oficialismo ante los comicios más reñidos que ha tenido que enfrentar el mandatario.

Insultos y juego sucio. Mientras tanto Capriles, el joven gobernador del estado Miranda, está haciendo gala de su energía con recorridos para tratar de conquistar a "chavistas" descontentos y a indecisos que pueden inclinar la balanza hacia cualquier bando.

Las últimas encuestas le dan a Chávez una ventaja de unos 20 puntos sobre Capriles.

Este sábado, durante un recorrido por el central estado Aragua, el político de 39 años, que ha preferido no confrontar directamente al mandatario, dijo que espera el cese de los ataques en su contra que en semanas pasadas arreciaron.

"Esperamos que el candidato del (partido gobernante) PSUV no venga a lo que ya estamos agotados los venezolanos de vivir: insultos, descalificaciones y tratar de dividirnos", dijo.

Pero Chávez, ante sus miles de seguidores vestidos casi todos de rojo -el color de su partido- acusó a sus oponentes de jugar sucio.

"La minoritaria derecha venezolana juega sucio, nunca jugará limpio. No sabe. Siempre tendrá cartas escondidas y ya comenzaron a sacarlas, desesperados como están", dijo.