Brasilia. El presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, dijo este jueves que decidió permanecer en el cargo hasta el final de su mandato, acabando con meses de especulaciones sobre quién dirigiría la política monetaria mientras aumentan las presiones inflacionarias.

Meirelles, el presidente de Banco Central con mayor cantidad de años en ese puesto y un confidente cercano del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, había considerado la posibilidad de retirarse para presentarse como candidato a algún cargo de elección popular en los próximos comicios generales de octubre.

El economista optó por permanecer en su cargo en momentos en que el fuerte crecimiento económico está reavivando la inflación y probablemente tendrá que aumentar la tasa de interés referencial, Selic, en abril por primera vez en casi dos años.

En las minutas de la última reunión de política monetaria, que tuvo lugar el 17 de marzo, el banco señaló que un aumento de la tasa Selic es necesario para contener el alza de precios a los consumidores.

La decisión de Meirelles probablemente mitigará las especulaciones respecto a que el Banco Central podría volverse más vulnerable a presiones políticas para mantener las tasas de interés bajas en un año de elecciones.

El anuncio tuvo lugar un día después de que el director de política económica del Banco Central, Mario Mesquita, abandonó su cargo y corona una semana de rumores sobre el futuro de Meirelles, en parte alimentados por su propia indecisión.

Meirelles, un ex banquero de Wall Street, ha ganado elogios de ambos lados del espectro político por ayudar a dirigir a Brasil a través de la crisis económica mundial al recortar la tasa de interés a un mínimo histórico y los requerimientos de reservas bancarias para estimular el crédito y compensar la economía.

Durante su mandato, Brasil también consiguió una por largo tiempo buscada calificación de grado de inversión de su crédito por parte de las tres principales agencias de calificación y vivió su mayor crecimiento económico en tres décadas, cimentando su estatus como baluarte de la política económica de Lula.

Meirelles, de 64 años, estaba considerando si se presentaba a un puesto en el Senado o como vicepresidente en la fórmula de la candidata presidencial oficialista, la ex jefa de Gabinete de Lula, Dilma Rousseff.

También había considerado presentarse a la disputa por la gobernación del estado brasileño de Goiás, del cual es oriundo, pero en febrero señaló que era improbable que siguiera esa aspiración.