Puerto Principe. El presidente electo de Haití, Michel Martelly, tiene un mandato popular y el respaldo de Estados Unidos para reconstruir la nación devastada por un terremoto, pero necesita el apoyo del Parlamento dominado por la oposición, dijeron el jueves políticos y analistas.

La cohabitación política es un importante desafío en esta empobrecida nación con una historia de golpes, corrupción y fracturas políticas donde un Parlamento no cooperador o dividido ha bloqueado a otros gobernantes en el pasado.

Los resultados definitivos de la segunda vuelta electoral del mes pasado confirmaron la victoria con un 67,57% de los votos de Martelly, una ex estrella del pop que ya había cantado victoria sobre su rival Mirlande Manigat.

Los resultados finales fueron divulgados en Puerto Príncipe a última hora del miércoles, luego de que Martelly, de visita en Washington, recibió un fuerte respaldo de la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Clinton dijo que Estados Unidos apoyaría a Haití "hasta el final" en la recuperación del devastador terremoto del 2010.

Aunque Martelly, un músico de 50 año sin experiencia previa de gobierno, arrasó en las elecciones presidenciales, su partido Repons Peyizan logró apenas tres de los 99 escaños en la Cámara de Diputados y apenas uno en el Senado.

Inite, la coalición del presidente saliente Rene Preval y cuyo candidato fue sacado de la segunda vuelta en medio de fuertes presiones de Estados Unidos sobre acusaciones de fraude, controla 17 de los 30 escaños del Senado.

El partido dominará también la cámara baja, con al menos 46 diputados y el respaldo de hasta 20 aliados, por lo que será una fuerza capaz de bloquear medidas impulsadas por Martelly.

"El presidente Martelly tiene el deber y la obligación de sentarse con nosotros para decidir quién estará en el Gobierno y quién será el primer ministro", dijo a Reuters el coordinador nacional de INITE, Joseph Lambert. "No hay nada que pueda aprobar en el Parlamento sin nuestro consentimiento".

Prioridades compartidas. Martelly, que asumirá el puesto el 14 de mayo, deberá cooperar con el Parlamento para implementar prioridades como la creación de empleos y la construcción de viviendas para los más de 600.000 sobrevivientes del terremoto que todavía viven en tiendas de campaña.

El presidente electo ha prometido garantizar la educación primaria gratuita, descentralizar la economía, modernizar la agricultura e impulsar las inversiones y la producción para transformar a Haití en una historia de éxito en el Caribe.

"Esas son prioridades también para nosotros", dijo Lambert, añadiendo que el Inite está listo para trabajar con el presidente para lograr esas metas.

"Creo que en los primeros meses vamos a ver cooperación", dijo Robert Fatton Jr., experto en Haití de la University of Virginia.

Antes, la atención se concentrará en la propuesta de Martelly para primer ministro, un cargo que debe ser aprobado por el Parlamento.

"Si uno ve problemas en términos (de la elección) del primer ministro desde el comienzo, entonces estamos en problemas (...) Eso indicaría que no están preparados para trabajar juntos inicialmente", dijo Fatton a Reuters.

El experto cree que Martelly buscará un candidato con un amplio apoyo parlamentario, quizás pidiendo al actual primer ministro Jean-Max Bellerive, que lidere un nuevo gobierno.

Bellerive es respetado por Gobiernos extranjeros y donantes, que lo perciben como un administrador capaz, aunque se ha quejado de que el Gobierno de Haití ha sido marginado de los miles de millones de dólares en ayuda internacional destinada a la recuperación tras el terremoto.

Martelly dijo en Washington que la reconstrucción de Haití era todavía "desesperantemente lenta".

Clinton le aseguró el apoyo de Estados Unidos para la reconstrucción, diciendo que "no es sólo una meta de nuestra política exterior, sino una prioridad personal para mi".

Fatton dijo que el respaldo de Washington debería suavizar los esfuerzos de Martelly para obtener apoyo del Parlamento.

"Indica que el dinero va a fluir y eso es crucial", señaló. "El necesita el dinero no sólo para la reconstrucción, sino también para el patrocinio".