Río de Janeiro. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pasó este viernes de presidente a jefe de campaña, al iniciar el primer gran mitin electoral en apoyo de su candidata a la presidencia, Dilma Rousseff.

Lula, quien no puede postular a un tercer mandato consecutivo, marcó la pauta para la elección del 3 de octubre al instar a los votantes de Río de Janeiro a escoger a Rousseff para asegurar que los avances económicos y sociales que el país más grande de América Latina ha logrado en los últimos años.

El inmensamente popular Lula jugará un papel importante en la campaña de su relativamente desconocida ex jefa de gabinete, y ha sido criticado por romper las normas que prohíben a los funcionarios públicos usar los recursos del Estado para campaña.

"No soy un hombre de dos caras", dijo el ex metalúrgico y voluntario de campaña, acusando a los medios de intentar evitar que él haga campaña.

"La conozco y les revelaré que mi camarada Dilma, quien fue jefa de gabinete, y está lista para ser presidenta", afirmó.

Los organizadores esperaban que decenas de miles se reunieran en el mitin, pero una tormenta debilitada obligó a sólo a unos cuantos miles, muchos vistiendo camisas rojas en respaldo al Partido de los Trabajadores.

A menos de tres meses de la elección de la mayor economía de América Latina, Rousseff ha borrado una desventaja de dos dígitos en los sondeos y compite cara a cara con el ex gobernador de Sao Paulo, José Serra.

La ex miliciana izquierdista está, aparentemente, aprovechando los beneficios de una creciente economía y la enorme popularidad de Lula y es la favorita de los analistas para que su nombre gane reconocimiento en los próximos meses.

Rousseff, quien carece del carisma de Lula, posiblemente basará su campaña firmemente en la continuidad de sus políticas favorables al mercado y generosos programas sociales.

"No puedo equivocarme porque estoy portando la sagrada leyenda de la transformación y esperanza de este país que ha levantado su cabeza y ahora puede verlos a todos", dijo Rousseff en el mitin.

Lula fue claramente el principal atractivo de la noche del viernes. Muchos partidarios se fueron después de que él habló sin esperar a Rousseff.

"No creo que ella vaya a ser necesariamente una buena presidenta", dijo Rodrigo Correa, un estudiante de 30 años, mientras Rousseff dejaba el acto.

"Pero creo que continuar con el proyecto de este Gobierno sería bueno para el país", agregó.