Tegucigalpa.  El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, rechazó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), nombrara al país como una de las naciones donde no se respetan los derechos civiles.

Lobo - que asumió la presidencia después de unas elecciones presidenciales marcadas por la tensión causada tras el derrocamiento del ex mandatario Manuel Zelaya- indicó que “mi gobierno, que recién inició, trabaja fuerte para que la delincuencia no siga cobrando vidas humanas”.

Agregó que “hemos heredado un país con alto nivel de delincuencia, pero hacemos los mejores esfuerzos por enfrentar el problema… esa situación no obedece a una política de Estado“, informó La Tribuna.

Por su parte el comisionado nacional de Derechos Humanos, Ramón Custodio, calificó como “manipulado” y dijo que “la CIDH ha perdido autoridad ética y no es ecuánime. Por eso, se desautoriza a sí misma”.

En tanto, la ministra asesora en materia de Derechos Humanos, Ana Pineda –cargo recientemente creado en la nación centroamericana-consideró que “no es el momento para que Honduras se pronuncie sobre si avala o no el informe de la Comisión”.

Argumentó que “la información del documento del CIDH es de carácter general y en el cual se refleja la problemática que se vivió en el país después del 28 de junio” por el golpe de Estado contra Manuel Zelaya.

El informe de la comisión señaló que en una visita a Tegucigalpa se constató “graves violaciones a los derechos humanos y políticos, incluyendo al menos siete muertes”.

Asimismo cuestionó que el año pasado en Honduras hubo un “declaración arbitraria del estado de excepción, represión de manifestaciones a través de un uso desproporcionado de la fuerza, criminalización de la protesta social, detenciones arbitrarias de miles de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, malas condiciones de detención y militarización del territorio”.