San José. El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, solicitó a la población celebrar su "fiesta democrática" y permanecer "unida para recibir un nuevo gobierno", después de efectuar su voto en la segunda ronda de elecciones presidenciales que se celebra este domingo en esta nación.

Solís realizó sus declaraciones después de emitir su voto alrededor de las 8:30 hora local (14:30 GMT) en el Colegio México de Barrio Aranjuez, ubicado en el corazón de la capital San José; lugar al que llegó acompañado de la primera dama, Mercedes Peñas, y de sus hijos.

El mandatario realizó su llamado en medio de un contexto electoral costarricense marcado por una fuerte polarización entre seguidores de los dos candidatos que enfrentarán los comicios; especialmente por las posturas conservadoras pero antisistémicas de Fabricio Alvarado, de Restauración Nacional (PRN), contrastadas con el progresismo de centro-izquierda del oficialista del Partido Acción Ciudadana (PAC), Carlos Alvarado.

Solís fue enfático al solicitar que el país siga unido de cara a la nueva administración, "como nos caracteriza a los costarricenses", y pidió "que se ponga fin a todas esas manifestaciones de división".

"El mensaje es de unidad, de alegría nacional, estamos en un hermoso día celebrando una hermosa ocasión, la Resurrección del Señor, y me parece que es buen momento en tiempo de elecciones recordar que éstas terminan hoy con la elección de un nuevo mandatario y sus compañeros de fórmula", señaló Solís.

"Este es un país que debe estar unido, ha sido una campaña intensa, pero una vez que esto termina es tiempo de reconciliación y darnos la mano para seguir adelante y buscar el bienestar de todos", subrayó.

Solís además afirmó que sus planes ahora son continuar trabajando hasta el 8 de mayo, fecha en que deberá entregar el Poder Ejecutivo al próximo mandatario, al que recordó que su trabajo será avanzar en la dirección adecuada, pues está seguro de que hay "muchos desafíos, porque todos los problemas no se resuelven en cuatro años".

Entre estos problemas, el gobierno de Solís no logró resolver un déficit financiero que alcanzó un 6,2% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2017 y apunta al 7,1% este año, uno de los principales retos que deberá enfrentar el nuevo equipo elegido.

También deberá enfrentar la crisis en materia de seguridad ciudadana, en medio de una sociedad costarricense que alcanzó su récord de homicidios el año pasado (603), en gran medida por el crecimiento del crimen organizado.

No obstante, la administración -primera del PAC en su historia, tras 28 años de bipartidismo- sí logró una leve reducción en la pobreza, crecimiento en los índices de visitación turística y en la producción económica, que se mantiene por encima del promedio de la región.

"Con todo respeto, ahora pido que se ponga fin a todas las odiosas manifestaciones o expresiones que no corresponden al espíritu costarricense, y que más bien no unamos en un ramillete de esfuerzos nacionales en beneficio de la mayor parte de la gente, que seguirá enfrentando desafíos que el nuevo gobierno deberá atender con espíritu de tranquilidad, sensatez y amor por Costa Rica", agregó.