Trípoli. El presidente sudafricano, Jacob Zuma, voló este lunes a Trípoli para intentar alcanzar un acuerdo de paz con Muammar Gaddafi, justo horas después de que el secretario general de la OTAN dijera que el "reinado de terror" del líder libio estaba llegando a su fin.

Zuma fue recibido por un grupo de dignatarios, entre los que no estaba Gaddafi, quien no ha sido visto desde el 11 de mayo cuando apareció en la televisión estatal libia en lo que fue reportado como una reunión con líderes tribales.

Su caminata por la alfombra roja en el aeropuerto de Trípoli fue acompañada por una banda y niños cantando "¡Queremos a Gaddafi!" en inglés mientras ondeaban banderas libias y fotografías del líder.

Esta es la segunda visita de Zuma desde que el conflicto comenzó. Su viaje anterior logró pocos progresos porque Gaddafi se ha negado a dejar el poder mientras líderes rebeldes dicen que es una precondición para cualquier tregua.

Aviones de la OTAN han estado incrementando el ritmo de sus ataques aéreos en Trípoli. El complejo Bab al-Aziziyah de Gaddafi, en el centro de la ciudad, ha sido impactado en repetidas oportunidades.

Gran Bretaña dijo el domingo que tenía previsto agregar bombas para atacar búnkeres al arsenal que utilizan sus aviones de guerra sobre Libia, un arma que dijeron enviaría un mensaje a Gaddafi de que es hora de que renuncie.

"Nuestra operación en Libia está logrando sus objetivos (...) Hemos reducido mucho la capacidad de Gaddafi para matar a su propio pueblo", dijo el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en un foro de la alianza en Varna, Bulgaria.

"El reinado del terror de Gaddafi está llegando a su fin. Cada vez está más aislado en su casa y en el extranjero. Incluso sus más cercanos se están marchando, renunciando o desertando", agregó.

Gaddafi niega que esté atacando a civiles y afirma que sus fuerzas se vieron obligadas a actuar para contener a bandas armadas criminales y a militantes de Al Qaeda. Además sostiene que la intervención de la OTAN es un acto de agresión colonial destinado a apropiarse de las numerosas reservas de petróleo de Libia.

Estancados. Gran Bretaña y otras potencias de la OTAN están reforzando la intervención militar para tratar de poner fin a un estancamiento que ha permitido a Gaddafi aferrarse al poder, a pesar del levantamiento rebelde contra su Gobierno de cuatro décadas y semanas de ataques aéreos.

El almirante Samuel Locklear, comandante del Comando Conjunto de Operaciones en Nápoles, declinó comentar si la OTAN desplegará fuerzas terrestres, pero sugirió que una pequeña operación podría ser necesaria para ayudar a los rebeldes una vez que el Gobierno de Gaddafi colapse.

La alianza militar dice que está actuando bajo el mandato de Naciones Unidas (ONU) para proteger a los civiles de ataques de las fuerzas de seguridad que intentan reprimir la revuelta contra Gaddafi.

Pero las tácticas más agresivas amenazan con provocar divisiones dentro de la frágil alianza que respalda la intervención.

Apoyados por el apoyo aéreo de la OTAN, los rebeldes han podido repeler ataques de las fuerzas de Gaddafi, pero en muchos lugares aún enfrentan bombardeos y recortes de suministros.

La televisión estatal libia reportó que los ataques aéreos de la OTAN provocaron el lunes la muerte de 11 personas en Zlitan, la siguiente ciudad hacia el oeste sobre la costa hacia Trípoli desde Misrata, controlada por los rebeldes.

La agencia de noticias estatal Jana también reportó que los ataques aéreos de la OTAN impactaron en la zona de Tiji, cerca de la ciudad de Nalut, durante la noche, provocando "pérdidas humanas y materiales".