Montevideo. Una ola de huelgas en sectores como la banca, la salud y la recolección de basura está poniendo en apuros al Gobierno de Uruguay, que dijo el martes que seguirá negociando y advirtió sobre perjuicios que puede causar al país una conflictividad desmedida.

La alta conflictividad laboral se desató ante la inminente aprobación del Congreso de una ley de presupuesto para el quinquenio que fue presentada por el Poder Ejecutivo meses atrás.

"Nuestra decisión es negociar pero no cediendo lo que es imposible (...) Tampoco estamos al fin del mundo y nada que se le parezca", dijo el presidente uruguayo, José Mujica, en su programa radial.

"Sabemos que este clima de conflicto ata el trabajo, afecta el clima de viabilidad del país (...), afecta el clima que asegure la inversión tan necesaria", agregó el mandatario.

Mujica señaló que “los conflictos afectan la imagen de país serio y viable que tenemos en el exterior y corremos el riesgo de contribuir a perjudicar un proceso de crecimiento que puede ser una de las antesalas del desarrollo”.

El presidente aclaró que la postura del gobierno continuará por el camino de la negociación y no impondrá decisiones . Explicó que su postura es “ir convenciendo y persuadir a la mayoría, agotar todos los recursos posibles es el camino de este gobierno, y no caer en el camino fácil del poder. Pero vamos a ser firmes en nuestras decisiones. Que quede claro que todo tiene límites”.

El partido de izquierda gobernante, Frente Amplio, llamó este lunes a defender al Gobierno ante la escalada de huelgas.

Movilizaciones. La sociedad anestésico quirúrgica decidió iniciar una huelga en reclamo a la exclusión de sus cajas de auxilio; en tanto, los trabajadores de aduanas llevarán adelante medidas sindicales que afectan el comercio exterior del país.

Los empleados bancarios de instituciones estatales, que llevan varias semanas en conflicto, volvieron este lunes a afectar con sus medidas la compensación de cheques.

En tanto, la detención de actividades por varias horas al día por parte de los controladores aéreos, en reclamo por mejoras en el salario y sus condiciones laborales, preocupa a las autoridades que temen que de agravarse el conflicto interfiera con el desarrollo del turismo.

Además, la huelga emprendida por los trabajadores de una empresa privada, que se encarga de la limpieza de un sector de la capital del país, aumentó la molestia de la población ante la ola de conflictos.

Días atrás, la oposición de centroderecha criticó a las autoridades la pasividad frente a la creciente conflictividad.

Para el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, es inexplicable el creciente número de huelgas en un momento de expansión de la economía como el que vive Uruguay.

"El desempleo alcanzó porcentajes no vistos anteriormente y cuando el salario mínimo va a crecer (...) no parece corresponderse con esta clase de reclamos, creo que las aguas van a volver a su cauce", dijo Brenta a una radio local.

El país registró en septiembre un desempleo de 6,3%, luego de alcanzar un mínimo histórico en agosto de 6,2%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2009, Uruguay tuvo un índice de desocupación de 7,3%.

Para 2010, las autoridades uruguayas esperan una expansión de 6,5% de su economía, lo que sería el octavo año consecutivo de crecimiento del país sudamericano.

* Con información de Reuters y Observa.com.uy