Montevideo. La capital uruguaya mostraba este jueves una menor actividad a la habitual por una huelga general de 24 horas de trabajadores contra el gobierno que encabeza el izquierdista José Mujica, en la primera acción de este tipo desde que el mandatario asumió en marzo.

El transporte colectivo era reducido en Montevideo, capital donde vive la mitad de los 3,3 millones de habitantes de Uruguay, mientras que oficinas y bancos públicos, así como locales de enseñanza cerraron.

Varios bancos privados mantenían cerradas algunas de sus sucursales u operaban sin atención al público en las cajas.

En zonas comerciales de Montevideo, los negocios particulares permanecían abiertos aunque la circulación de peatones por las principales avenidas era reducida debido a la paralización de parte del transporte público.

"Hay un muy buen nivel de acatamiento (al paro)", dijo el dirigente sindical Juan Castillo a la radio local El Espectador.

"En la capital parece más un día feriado que un día hábil, con muy pocos medios de transporte y poca gente, (aunque) con algunos comercios abiertos", agregó.

La central sindical única de trabajadores del país reclama, principalmente, cambios en el proyecto de ley de presupuesto quinquenal que se discute en el Congreso.

Entre los pedidos figuran reclamos de funcionarios estatales y de mayor asignación de recursos destinados a la educación pública.

Los trabajadores también piden por avances en las negociaciones salariales, un plan nacional de vivienda y un mejor desarrollo productivo e industrial del país.

Mujica, un ex guerrillero de 75 años, dijo este miércoles que esperaba una jornada tranquila.

La senadora oficialista Lucía Topolansky, esposa de Mujica, expresó este jueves que los trabajadores tienen derecho a reclamar.

"Están en su derecho de reclamo. Cada uno, desde el ángulo en que le toca vivir la realidad, tiene derecho a decir (sus reivindicaciones)", dijo Topolansky a periodistas.

"Así que para mí es un paro más de los muchos que ha habido en la historia de este país", comentó la legisladora.

Algunos gremios de trabajadores se reunían en las adyacencias del Congreso para divulgar su proclama contra la ley presupuestaria que elaboró el Poder Ejecutivo.

La decisión de ir a huelga causó algunos roces dentro de la unión sindical, con cruces entre sectores más radicales y otros más afines al Gobierno.