Dubai. El presidente yemení Ali Abdullah Saleh firmó este miércoles un acuerdo para ceder el poder a su vice como parte de una propuesta para poner fin a meses de protestas que llevaron al país árabe al borde de una guerra civil.

El canal de televisión estatal transmitió imágenes en vivo de Saleh firmando el acuerdo en presencia de rey saudí Abdullah y el príncipe Nayef. Líderes de la oposición yemení firmaron el acuerdo después de Saleh.

Fue el cuarto intento por sellar un acuerdo de transferencia del poder que Saleh se retractó de firmar a último minuto en tres ocasiones previas, lo que alimentó la agitación que ha impulsado a militantes de al Qaeda al lado de Arabia Saudita, el principal productor mundial de petróleo.

Activistas que han acampado en Saná central exigen que Saleh acabo ahora su gobierno de 33 años.

Tropas del Gobierno se enfrentaron con hombres armados leales a un poderoso líder opositor tribal en la capital y se informó de algunas escaramuzas en la ciudad de Taiz, en el sur del país.

"El presidente (...) arribó esta mañana a Riyadh en na visita al Reino de Arabia Saudita, luego de (recibir) una invitación del liderazgo saudí, para asistir a la firma de la iniciativa del golfo y su mecanismo operacional", informó más temprano la agencia de noticias estatal Saba.

El enviado de la ONU, Jamal Benomar, con el respaldo de diplomáticos europeos y estadounidenses, logró estructurar un compromiso para implementar el acuerdo de transferencia del poder ideado por el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por su sigla en inglés), compuesto por seis miembros.

Bajo el plan del GCC, Saleh entregará todos sus poderes a su vicepresidente, Abd-Rabbu Mansour Hadi, quien formará un nuevo Gobierno con la oposición y llamará a una elección presidencial anticipada dentro de tres meses.

Meses de protestas han reavivado conflictos con militantes islamistas y separatistas de Yemen, lo que amenaza con la anarquía en un país que Washington considera uno de los principales frentes en la lucha contra al Qaeda.

Los disturbios también han provocado temores a una guerra civil en las fronteras de Arabia Saudita, un aliado estratégico crucial de Estados Unidos.

Esos temores son compartidos por los hasta hace poco aliados estadounidenses de Saleh, quienes lo respaldaron durante largo tiempo en su lucha contra Al Qaeda.