Este miércoles, los presidentes de Centroamérica y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, analizarán en Managua los retos en la guerra contra el narcotráfico, que ha convertido a la región en la más peligrosa del mundo según la ONU.

La cumbre, convocada por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, estará dedicada a revisar la Estrategia de Seguridad aprobada en Guatemala en junio de 2011 y el desarrollo de los planes de lucha contra las drogas y el crimen organizado, que la comunidad internacional prometió financiar con cerca de US$2.000 millones.

Los presidentes también estudiarán otras alternativas contra el narcotráfico, tras el rechazo de algunos gobiernos a la propuesta de legalizar las drogas lanzada por el mandatario guatemalteco, Otto Pérez, a inicios de este año.

La cita coincide con el 25º aniversario de los acuerdos de Esquipulas, firmados en Guatemala el 7 de agosto de 1987 para poner fin a las guerras internas en Centroamérica y dar paso a la democracia, la reactivación económica y la integración regional.

Sin embargo, actualmente casi la mitad de los 45 millones de centroamericanos viven en la pobreza y la región sufre por la acción de las pandillas y la presencia de carteles de narcotraficantes de Colombia y México.

El paso por la región del 90% de la cocaína que los carteles de Sudamérica envían a EE.UU. es lo que ha hecho de ella, según la ONU, la zona más violenta del mundo, con una tasa promedio de más de 30 homicidios por cada 100.000 habitantes. Cerca de 19.000 personas mueren violentamente al año allí (el 88% en Honduras, Guatemala y El Salvador), más de lo que dejaban las guerras de las últimas décadas del siglo pasado.