Brasilia. La candidata del partido de Gobierno de Brasil, Dilma Rousseff, volvió a verse presionada para defender su cómoda ventaja en la carrera presidencial de octubre de este año tras conocerse el fin de semana un nuevo escándalo de corrupción.

La revista Veja acusó a la ex asesora de Rousseff y actual jefa de gabinete presidencial, Erenice Guerra, de estar implicada en un supuesto escándalo de corrupción.

Veja publicó que Guerra había ayudado a empresarios a conseguir contratos para obras públicas a cambio de pagos para la consultora de su hijo.

Guerra negó las acusaciones y dijo que sus cuentas bancarias estaban abiertas para el escrutinio del público.

En 2009, momento en el que habría ocurrido el supuesto fraude, Guerra era asistente de la entonces jefa de gabinete Rousseff, que según los sondeos de opinión ganaría la elección del 3 de octubre por un amplio margen.

Serra al ataque. El último escándalo, que ocupó los titulares de los principales diarios brasileños este domingo, con toda seguridad renovará los ataques contra Rousseff por parte de su más cercano competidor, Jose Serra, del partido de oposición PSDB.

Serra, que tenía una ventaja de 20 puntos en los sondeos de opinión a comienzos de este año y ahora va en segundo lugar por esa misma diferencia, lleva semanas acusando al Partido de los Trabajadores, de Rousseff, por un escándalo separado sobre acceso ilegal a registros tributarios de su hija y de otros miembros del PSDB.

"Creo que están buscando un arma eficaz para atacarme", dijo Rousseff a la prensa tarde este sábado.

"Siento decirlo pero no la encontrarán", agregó.

Está programado un encuentro televisivo entre Serra y Rousseff este domingo más tarde.

Rousseff, una funcionaria civil de carrera, se ha beneficiado enormemente del apoyo del presidente Luiz Inacio Lula de Silva, que se convirtió en el presidente más popular de Brasil gracias a su carisma personal y la pujante economía.