Excelsior.com.mx, Ciudad de México. Al presidente Felipe Calderón y al PAN les será difícil sacar al PRI de la Presidencia de la República “porque nuestro partido y el país ya han cambiado”, respondieron priistas al mandatario federal, quien ha instado a panistas a trabajar juntos para regresar al poder en seis o 12 años.

Excélsior dio a conocer ayer que Calderón se reunió en esta semana con consejeros de su partido a quienes les señaló que el objetivo es regresar al poder.

Francisco Labastida, quien perdió las elecciones federales ante Vicente Fox en el año 2000, expresó que la política gubernamental del PRI y la mejoría de los pobres harán que su partido “llegue a la Presidencia para quedarse”.

Los priistas Carlos Aceves, Carlos Jiménez y Francisco Arroyo criticaron a Calderón por “pensar con una lógica partidista”.

Hay PRI para rato, reviran senadores. Labastida y otros tres integrantes de la bancada tricolor afirman que el partido aprendió de la derrota de 2000.

Al presidente Felipe Calderón y al PAN no les será fácil sacar otra vez al PRI de Los Pinos, porque el priismo de este 2012 no es el mismo al que Vicente Fox le ganó la Presidencia de la República, y porque aprendió de la derrota que México exige gobiernos eficaces, respondieron ayer Francisco Labastida, Carlos Aceves, Carlos Jiménez y Francisco Arroyo al mandatario federal.

“No creo que le sea fácil. El PRI definitivamente no es el mismo que perdió en el 2000. Primero porque México es diferente; segundo, porque 12 años en la oposición enseñan mucho; bien dicen que enseñan más las derrotas que los triunfos; creo que el PRI ha aprendido. Tercero, porque hay una toma de conciencia de los enormes retos que tiene el país, de las grandes dificultades que tiene y de la necesidad de utilizar lo mejor en todos los sentidos, para poder dar mejores resultados”, explicó Labastida.

“Si los votos nos dieron la oportunidad de regresar a Los Pinos, ahora las obras que se hagan, la política que se aplique, la mejoría para tanta gente pobre, y sobre todo, ayudar a que la seguridad sea mayor, hará que el PRI llegue a la Presidencia para quedarse y no para estar sólo un sexenio, y estoy seguro que si todos los priistas, en el Congreso y en el Ejecutivo Federal sumamos esfuerzos vamos a darle pronto la vuelta a todo lo que no ha resultado bien y sigue empobreciendo a la gente.

“Es más fácil que nosotros nos quedemos más de un sexenio a que regrese un partido que estuvo 12 años y no dio resultado alguno”, comentó Carlos Aceves.

“Creo que le va a ser muy complicado, porque los priistas no tenemos ninguna duda de que el gobierno que va a ejercer Enrique Peña Nieto va a ser un gobierno de resultados, y cuando el gobierno es eficaz, cuando da resultados, el gobierno recibe también el reconocimiento de la gente”, aseguró Carlos Jiménez Macías.

“Más que el Presidente de la República estar pensando en esta lógica estrictamente partidista, lo que deberíamos estar pensando todos, como lo estamos haciendo en el PRI, es qué hacer para crecer, y lo tenemos muy claro; Enrique Peña Nieto lo tiene muy claro y está empezando a dar los primeros pasos y en el Congreso nos vamos a instalar y nos estamos acostumbrando a periodos ordinarios muy sólidos para salir adelante”, añadió Francisco Arroyo.

Entrevistados por separado, estos senadores priistas que ya trabajan en la concreción de los ofrecimientos de campaña de Enrique Peña Nieto para construir los cambios que se requieren, coincidieron en que su partido cambió significativamente a raíz de la derrota electoral; se ajustó internamente y aprendió un rol que jamás había jugado: la oposición, para desde ahí conocer al país desde otra perspectiva.

“A nosotros nos tomó 12 años, y lo primero que tuvimos que hacer fue buscar un proceso de unidad interno, que no nos fracturara, en donde tuviéramos capacidad para tolerar las diferentes formas de pensar, que siempre existen en un partido, que son naturales, que son consustanciales a un partido. Y hacer inclusive una manifestación de que estaban por encima los intereses de partido que los intereses de grupo”, recordó Francisco Labastida Ochoa, quien fue el primer priista en perder la Presidencia de la República.

Coincidió con sus compañeros legisladores en que un gobierno se retiene con trabajo.

“Renovando las causas, dándole resultados a la gente; predicando con el ejemplo y escogiendo a los mejores candidatos. Estoy consciente de las condiciones económicas internacionales tan difíciles en las cuales Enrique Peña Nieto asumirá la Presidencia de la República, donde los vientos estaban en su favor, ahora los vientos están en contra; el presidente Felipe Calderón recibió más de 40 mil, 50 mil millones de dólares adicionales, provenientes del petróleo; hoy se requiere creatividad para lograr esas respuestas que exige la gente”, precisó Labastida.

Carlos Aceves del Olmo, también dirigente de la CTM; Carlos Jiménez, uno de los líderes de los sindicatos de la burocracia y Francisco Arroyo, quien tiene una amplia experiencia en la construcción de consensos legislativos, coincidieron con Francisco Labastida que el PRI que asumirá la Presidencia de la República el 1 de julio no es el mismo que perdió frente a Vicente Fox.

“Ni es el mismo PRI, ni es el mismo México. Las cosas han cambiado. Hay un entreveramiento entre una nueva generación de políticos y algunos que tienen mucha experiencia. No nos pareceremos a lo que fuimos en el 2000 o en el 2006, sea mejor para el país y se dé oportunidad a nuevas generaciones para que trabajen por el país”, comentó Aceves del Olmo.

“De ninguna manera es el mismo. Soy un convencido que el PRI que perdió en el 2000 no es el mismo; está en la posibilidad de volver a escribir una buena página en la historia de México; estoy convencido que las transformaciones y los cambios han sido muchísimos en el PRI y habrá otros para que se ponga cada vez más a tiempo con la nueva sociedad mexicana y las condiciones democráticas del mundo”, agregó Carlos Aceves.

“El PRI regresó al poder, pero sabe que la política y la sociedad no son las mismas, que hay jóvenes enojados por su falta de oportunidad vigorizante en un futuro cercano; que tenemos políticas de transparencia y que debemos tener una conducta intachable, porque sólo de esta manera la sociedad no sólo volverá a creer en nosotros, sino que volverá a tener fe en las instituciones”, añadió Francisco Arroyo.